Bettini cantó bajo la chicharra y sorprendió a los llegadores puros
El asturiano Mario de Sarraga estuvo 147 kilómetros escapado pero no pudo culminar su hazaña

Paolo Bettini a su llegada a meta tras imponerse en la segunda etapa
Paolo Bettini no ha tenido mejor lugar para volver al primer plano que Córdoba. Con una temperatura cercana los 40 grados, el tiempo ideal para los grillos. El actual campeón de Italia es conocido con ese apodo, y cantó bajo la chicharra que sacudía esta ciudad. Sólo tiene una obsesión: el campeonato del mundo que se celebra el 24 de septiembre en Austria. Lleva por segunda vez en su carrera el maillot del campeón italiano, ha sido campeón olímpico, ha ganado en dos ocasiones la Copa del Mundo, tiene victorias de etapa en Vuelta, Giro y Tour, se ha impuesto en las grandes clásicas, Milán-San Remo y Lieja-Bastogne-Lieja..., pero le falta el maillot arco iris en esa colección que atesora. A sus 32 años, el tiempo se le está acabando y, en esta ocasión, el mundial parece diseñado por él mismo. Bettini se impuso, de forma sorprendente, en la segunda etapa de la carrera, en un esprint masivo, que no es el terreno que más le favorece. «Uno a uno, he ganado a todos los hombres más rápidos del mundo en distintas carreras. Pero es la primera vez que lo hago con todos juntos. Este triunfo es importante para mi moral, para saber que estoy haciendo las cosas bien», declaró. Tardó en arrancar; tuvo sangre fría. Dejó que el Milram trabajase para Erik Zabel. Petacchi ni intentó meterse en la llegada, y arrancó después de que lo hiciese Hushovd por el medio de la calzada. Le llaman «El Grillo» por la voz tan característica que tiene, pero también podría ser por su tamaño, que no le impidió superar a un «tanque» como Hushovd que no se lo creía cuando vio que Bettini le superaba: «Yo estaba más pendiente de McEwen. No me esperaba ver a Paolo delante» dijo el primer maillot amarillo del Tour. Preparación cambiada El noruego, que se impuso este año en la primera y en la última etapa del Tour, sumó un total de 20 segundos en bonificaciones. Doce de ellos los logró en la meta, y los ocho restantes en los sprints intermedios de la etapa, en los que fue segundo. Eso le permitió colocarse como líder. «Hubiera preferido ganar el esprint que colocarme de líder. Un esprinter siempre busca victorias». Los motores de los esprinters están todavía con carbonilla, mientras que Bettini se encuentra en una fase importante de su preparación. Lleva el mismo plan de trabajo que el año pasado. Corre el Giro de Italia, se salta el Tour de Francia y prepara el final de temporada. «Antes me centraba más en las clásicas de agosto. Ahora busco llegar en condiciones a las clásicas y al mundial», comentó un Bettini que se considera «un corredor veloz, al que le van mejor las clásicas y las etapas de media montaña que llegadas como la de Córdoba. Probé y conseguí vencer». El esprint, su preparación, los 147 kilómetros que estuvo escapado el asturiano Mario de Sarraga, fueron el antecedente de esa llegada. El ex corredor del Naturino confesó que sabía que «no iba a llegar. Los equipos con esprinters iban a trabajar al final. Lo importante para el Relax es que vamos a subir al podio». El primer líder de la prueba, Carlos Sastre, sufrió un pinchazo a dos kilómetros de meta. No perdió tiempo: «Me ha favorecido la norma de los tres kilómetros finales. Nos ha pegado mucho viendo de frente, pero ha sido un día tranquilo». La Vuelta a España contará durante unos días, no muchos, con varias etapas de consumo, a la espera de la montaña. Bettini no pensaba poder conseguir un triunfo tan pronto. Eso sí, tampoco descarta lograr otro: «No sé como es la etapa de mañana. Yo pensaba en poder vencer más adelante, cuando llegase la media montaña».