CICLISMO
Valverde y Bettini se juegan el oro y tratan de evitar una llegada masiva
Boonen, Vinokourov, Di Luca, Schumacher, Zabel, McEwen y Paulinho, en busca de la sorpresa
Hablar de los mundiales de ciclismo y hacerlo de la dureza del circuito es una constante que se repite de forma cíclica en este deporte. Ningún trazado será tan duro como el de Duitama (Colombia), en 1995, y sin embargo allí no ganó un escalador. Los dos primeros fueron Abraham Olano y Miguel Indurain, que intercambiaron sus puestos en la contrarreloj. Quiero esto decir que los campeonatos del mundo se rigen por unas normas, por una forma de correr bastante especial, diferente a otras pruebas, incluidas las clásicas. Más que en el trazado, con dos repechos muy complicados, el primero de 1.300 metros (km 6) y el segundo de 5.600 metros (km 10,7) -después hay de una larga bajada hasta la meta- habrá que fijarse en los kilómetros, 265,2 (doce vueltas a un recorrido de 22,1 kilómetros) y en el ritmo al que se vaya. Y en ese asunto, el del ritmo, mandarán los corredores, los líderes, las selecciones más fuertes. Si conviene acelerar la prueba a partir de los 200 kilómetros, este Mundial resultará como todos, muy selectivo, con una gran criba final. Son muchos los corredores interesados en que la carrera vaya rápida, para intentar que se haga una selección natural y dejar fuera a los sprinters. Dos países, España e Italia, se reflejan en todos los pensamientos, y dos hombres, Valverde y Bettini, llegan con el deseo de ganar el oro, sobre todo el italiano, al que a los 32 años cada vez le queda menos tiempo para sumar ese galardón. «No tengo ninguna presión para adjudicarme el Mundial. He ganado unos Juegos Olímpicos y un buen número de clásicas. El Campeonato del Mundo es importante, pero estoy tranquilo. Mi carrera seguirá siendo igual de buena gane o no gane». Tiene razón Bettini en lo que dice, pero en Italia le piden que conquiste el título mundial y esa presión se nota. Boonen, a la expectativa El peso de la prueba lo deben de llevar esas dos selecciones, e incluso Bélgica, por aquello de que tienen al actual campeón del mundo, Tom Boonen, del que José Antonio Flecha dice que está bastante mejor de lo que la gente se cree. El resto de países y corredores danzarán en función de ellos. Italia cuenta con Bettini, pero también con Di Luca, Paolini, Pozzato o Rebellin. Frente a ese potencial, que si consigue estar unido resultará temible, la selección española cuenta con un líder sólido, Alejandro Valverde, y corredores como Samuel Sánchez, Paco Ventoso o Xavier Florencio. Italia tiene más nombres, aunque en Salzburgo no se va vivir de nombres, sino de realidades. Bélgica cuenta con Tom Boonen y dejarán a Philippe Gilbert como hombre libre. Países sin ciclistas de nivel Formaciones como Holanda, Suiza o Francia no tienen a ningún ciclista con nivel para poder disputar un Campeonato del Mundo. El papel de comparsas que se les adjudica les podría venir estupendamente para realizar su carrera. A partir de esos mimbres, el cesto con el que se a va tejer el mundial es bastante restringido. Nombres hay muchos, pero estamos en septiembre y a muchos corredores les pesa la temporada. Alexander Vinokourov es una opción más que seria, lo mismo que Andrey Kashechkin. Valverde le teme más que a Bettini: «Si Vinokourov lanza un ataque como los que ha hecho en la Vuelta habrá que ponerse la pilas». En función de como se desarrolle la prueba técnicamente, Kashechkin también contará con opciones, como el portugués Sergio Paulinho. Estamos hablando de corredores que han participado en la Vuelta a España, que llegan rodados. Otro ciclista que aparece en muchas quinielas es el alemán Stefan Schumacher. Los rusos traen un bloque que no conviene desdeñar con Karpets, Gusev o los hermanos Efimkik, Alexander y Vladimir. Ciclistas para hacer bulto En un nivel algo menor aparece el danés Lars Ytting Bak. Erik Zabel, Robbie McEwen, Stuart O¿Grady, René Haselbacher, el austriaco que mejor se encuentra junto a Bernhard Kohl, podrían entrar en el juego de la carrera, aunque todo parace apuntar que es algo improbable. Se esperan cerca de 200 participantes y aunque pueda resultar duro, muchos saldrán para hacer bulto, dada la escasa entidad para luchar por el título. Los ciclistas japoneses ya han dejado de resultar exóticos. Ese papel le corresponde en la competición que se disputa en Austria a BurkinaFaso. Será la parte exótica del Mundial.