La Ponferradina les enciende el corazón otro domingo más
Divertirse en El Toralín se ha convertido en una costumbre muy arraigada últimamente

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Cada día resulta más fácil divertirse en Ponferrada. La receta es simple, sólo hay que acudir los domingos al Toralín cuando juegue la Deportiva porque eso es sinónimo de pasarlo bien, visto lo visto. Lo más increible del caso pudiera parecer que el campo no se llene, pero todo tiene su explicación. El Toralín se está alargando por momentos después de las obras que se llevan a cabo y cada vez hay más butacas para los aficionados. Como quiera que los socios deben andar en torno a los 5.300 (si bien esto es imposible de saber porque no están actualizados sus carnets), resulta que resta escaso margen para ocupar tantas localidades. Los precios no son precisamente asequibles para el público en general y vale más hacerse socio que acudira a la taquilla, aunque se hayan consumido tres partidos de Liga. El caso es que allí disfrutan todos, bueno, casi todos, porque los aficionados del equipo visitante suelen salir contrariados y que no decaiga. El Fondo Norte es una fiesta y ayer hubo mosaico de celebración: «Una nueva estrella brilla en el firmamento de la LFP», rezaba. Debajo, todos los escudos de los equipos de Segunda, con la Deportiva en el lugar central. Los de La Bota Berciana son capítulo a parte. Allí el jolgorio está asegurado y hasta han marcado su territorio con una gran pancarta en la zona de preferencia. Tienen una gigantesca bandera que sube y baja por la grada sin solución de continuidad. El resto de las peñas vibra de manera similar. Y luego está el resto del público que tampoco son moco de pavo. Cuando nace la ola todos «se mojan» por igual. Da gusto ver así la grada del Toralín. O cuando bota el estadio que se pone en prueba la calidad del material que se ha empleado en su construcción (mejor no abusar con eso por si acaso). Y después se encoge el corazón cuando todo el recinto interpreta al unísono la más genuina canción berciana: «A Ponferrada me voy». El que no venga se lo pierde.