Diario de León

El gran duelo que se vio en el campo tuvo réplica en las gradas

Los aficionados arreciaron con sus cánticos en función de la alternancia en el marcador

García de Celis intecambiaba impresiones ayer con Eduardo Fernández

García de Celis intecambiaba impresiones ayer con Eduardo Fernández

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Ramón Díez/Francisco Otero - ponferrada
Ponferrada

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Ambiente de gala en El Toralín y esto no es sólo una frase hecha. A los miles de incondicionales con los que cuenta la Deportiva en los últimos tiempos, se unieron esta vez un millar de aficionados vallisoletanos que constituyen hasta la fecha el mayor contingente que se ha visto nunca por parte visitante en las gradas del municipal ponferradino. Suyo fue el fondo sur del recinto y desde allí demostraron gran coordinación en los cánticos de apoyo a sus jugadores. Además tuvieron la tarde propicia durante muchos minutos porque el gol de Sisi era el único que campeaba en el electrónico durante casi cuarenta minutos. Al grito de «!Pucela, Pucela¡» respondieron los bercianos con el clásico «¡Deportiva, Deportiva!», especialmente cuando empató Raponi de magistral lanzamiento. Una pena que en ese momento acabara el primer tiempo, hasta el punto de que el colegiado no permitió siquiera el saque desde el centro de los blanquivioletas. Fue una pena porque la grada y el propio partido estaba propicio para los de Pichi. El Toralín botó como otras veces y hasta apareció una tímida ola que no encontró reflejo en el fondo sur. Al otro lado del campo, la Peña Frente Norte exhibió una gigantesca réplica del castillo de la ciudad, en alusión a la condición de inabordable que tenía el feudo blanquiazul. También allí se vio una pancarta de ánimo para el canterano Toñín que continúa con su recuperación. Por cierto que el único grito que encontró cierta sintonía entre ambos frentes era el conocido «¡Puta León y Puta Cultural!». Nacía en el fondo norte y algunos aficionados vallisoletanos lo retomaron desde la otra parte. Al margen de eso, ayer se estrenaron la mitad de las nuevas cabinas de prensa y hoy empezarán a derruirse la otra mitad. Muy estrechas por cierto y escasamente operativas pero es lo que provocan las apreturas. Si en el mismo espacio de antes se duplica el número de cabinas, la reducción de espacio es inevitable.

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