El Madrid y el Valencia afrontan citas fáciles y el Barça se la juega
El Barcelona afronta mañana, martes, el primer partido decisivo de la temporada, un nuevo encuentro ante el Chelsea en el que está obligado a ganar para que su progresión en la Liga de Campeones no dependa de terceros, en una cuarta jornada en la que el Real Madrid tiene una ocasión de oro para entrar en la próxima ronda. Para el Valencia es casi un trámite. Después de ganar los tres primeros partidos, no necesita más que un punto para certificar su pase a los octavos de final. Incluso la derrota no le impedirá terminar feliz la jornada, siempre que el Roma se imponga al Olympiacos. En el Camp Nou, el martes, vuelve el drama. El Barcelona precisa la victoria, no sólo para evitar que el Chelsea, que le aventaja en cinco puntos, sea inalcanzable, sino para no dar nuevos argumentos al portugués José Mourinho, dispuesto a sacar pecho, en cualquier momento, frente a su ex equipo. Como, en principio, el Werder Bremen no debería tener problemas para volver a derrotar al Levski, que aún no ha puntuado, el conjunto de Frank Rijkaard no puede echar más cálculos que el triunfo si quiere mantener sus esperanzas de repetir título. Más tranquilo afronta el Real Madrid la visita del Steaua, un equipo que, en Bucarest, no mostró mucho más que las excentricidades de su presidente, Gigi Becali, que llegó a simular un «pacto de sangre» con el dirigente madridista Ramón Calderón. El equipo de Capello goleó a domicilio (1-4) hace dos semanas y espera repetir éxito el miércoles, con lo que tendría otras dos jornadas para tratar de arrebatarle al Lyon el primer lugar del grupo. Del resto de la jornada, destaca la situación límite del Inter de Milán, líder en Italia, pero que en Europa no ha logrado más que una victoria. Con el Bayern prácticamente clasificado, después de ganarlo todo, el Inter necesita derrotar en Moscú al Spartak, para pugnar por la segunda plaza con el Sporting de Lisboa, que tiene un complicado desplazamiento al Allianz Arena de Múnich.