Los charros agradecen el regalo
La prensa de Salamanca reconoce que el balón lanzado por Quique Martín no entró en el portal de Rubio aunque también reclaman el gol anulado a Braulio y el penalti sobre Vela La plantilla se
Por si las imágenes de televisión no habían dejado claro que la pelota no llegó a entrar en el marco de la Deportiva, las fotografías realizadas el domingo en El Toralín también ayudan a comprobar que «el gol fantasma» del Salamanca fue más fantasma que gol. El titular con el que abría su crónica del partido «El Adelanto» era expresivo: «Bien agradecidos». Y el encabezamiento de la noticia reflejaba: «De bien nacido es ser agradecido. Si te dan un regalo, lo disfrutas, como disfrutó la UDS del gol fantasma que le dio el colegiado casi al final del primer tiempo, justo después de expulsar a un jugador de la Ponferradina». Sea como fuere, todos menos el ínclito Garlito Rosado, asistente del andaluz Paradas Romero, que fue quien indicó desde la banda que el balón había entrado, están ahora convencidos de que no hubo gol. Bueno, todos menos el guardameta habitualmente suplente del Salamanca, Tete, que el domingo se vio en el equipo titular porque Felip sufrió un esguince de tobillo mientras realizaba el calentamiento. Lo más curioso del caso es que Tete estaba justo al otro lado del campo, en una posición desde la que es imposible realizar tal aseveración con cordura. No contento con ello, el tal Tete también sostiene que vio con claridad cómo Braulio estaba en posición correcta cuando le anularon el gol por presunto fuera de juego. Aquí Tete está en lo cierto. El único que puso un poco de cordura, quizá para evitar posibles represalias del colectivo arbitral en adelante, fue el propio cancerbero local Manolo Rubio que reconocía tras el partido su error por no atrapar el balón a la primera. Podía incluso haberlo prolongado a córner y así se acababan las discusiones. Eso le honra a Manolo. Sus compañeros prefieren hacer borrón y cuenta nueva, sin que por ello el trío arbitral del domingo salga incólume. Tampoco el diario «La Gaceta de Salamanca» les dejaba bien parados a los colegiados: «Pésima actuación arbitral para los dos equipos», rezaba uno de sus titulares ayer lunes. Lo triste de todo esto es que los árbitros suelen tener derecho a equivocarse (como todos) pero sin pagar ningún tributo por ello. Lo único que se puede desear al respecto es que ni Paradas Romero, ni el tal Garlito Rosado vuelvan jamás al Toralín.