Fútbol | Liga de Campeones
Drogba amarga la noche al Barça al empatar en el tiempo añadido

Deco discute con Terry en un partido que resultó bastante tenso
El Barça completó el mejor partido de la temporada para quedarse con el regusto amargo de ver cómo Drogba, en el tiempo añadido, le impedía sumar una necesaria victoria ante el Chelsea. Un tanto que apareció en el peor momento justo cuando los azulgrana completaba su mejor repertorio ante un duro conjunto inglés al que la suerte le sonrió en el último suspiro. El campeón tenía una cita clave. Un duelo en el que redescubrir a aquel ambicioso conjunto capaz de enamorar con su fútbol. Con su capacidad de presión. Con su pasión por el jogo bonito . Lo sabía Rijkaard. También sus jugadores. Era su noche. Salieron concentrados desde el túnel. A morder. Por eso le bastaron tres minutos para desmontar a su rival. Deco esbozó esa apuesta con un robo vital a Boulahrouz y una impagable carrera que acabó con Hilario incapaz de desviar el disparo de su compatriota. El Barça continuó diez minutos a todo gas. Viéndose contra las cuerdas, el Chelsea se puso su traje más habitual. El conjunto inglés encendió el partido gracias a un pique entre Motta y Drogba al que se añadió Márquez. El Chelsea incrementó la intensidad física. Esa fuerza acompañado de una exagerada dosis de agresividad les metió en el partido. Essien y Robben tuvieron sus opciones bien defendidas por Valdés. No había dudas. Poco más de treinta minutos bastaban para descartar cualquier aproximación entre el estilo de Rijkaard y el de Mourinho. Dos formas de actuar que se trasladan al césped. El Barça circula agresivo pero acatando las decisiones arbitrales. El Chelsea aparece pesado ante todas ellas. Un continuo rosario de protestas que sirvió para que Farina amonestase por protestar a Robben y a Ashley Cole. Eso creía el Camp Nou. Instantes antes del descanso, el colegiado italiano encendió el coliseo azulgrana. Cuando todos creían que el lateral inglés sería expulsado, magia, la primera cartulina era para Lampard. A Mourinho le vino de perlas el descanso. El Chelsea arrancó a dos mil por hora ante un Barça que aparecía agotado y desconcentrado. A la tercera, tras dos ocasiones de Robben, apareció la genialidad de Lampard dibujando un centro con un ángulo imposible para Valdés. Le tocaba el turno a Rijkaard. El holandés entendió que su equipo perdía fuelle. Edmilson por Motta. Y Ronaldinnho desarboló por primera vez en cien minutos a Boulahrouz para servirle a Gudjohnsen el segundo tanto azulgrana. El Barça agradeció el servicio de su estrella para bajar los biorritmos ingleses. Los azulgrana sabían que el balón era su mejor aliado. Sin él, sufrían. Y ya en el descuento llegó el gol del empate.