El único campeón olímpico del esquí español murió ayer lunes en su casa, a los 56 años de edad, tras impartir una lección de lucha y optimismo contra un cruel cáncer linfático
«Se bebía la v
Mítica imagen de Fernández Ochoa en 1972 cuando conquistó la medalla de oro en Sapporo
«La vida: un eslalon» Tras haber sufrido buena parte de sus últimos meses postrado en una cama de la clínica Anderson de Madrid, sometido a sesiones de quimioterapia y radioterapia, apenas le quedaban fuerzas. Quería disfrutar los últimos días refugiado en su familia. Sus siete hermanos, su mujer, María Jesús Vargas, sus hijos, Francisco, Bárbara y Paula, y su nieto, le acompañaron hasta el final. Su capilla ardiente quedó instalada en su casa, tal y como corresponde a una familia tan tradicional como la suya. En su domicilio serrano se congregaron desde primera hora de la mañana numerosos vecinos y amigos del campeón, además de grandes personalidades del deporte. Recibió decenas de coronas de flores y, a título póstumo, el Real Madrid, equipo del que siempre se declaró ferviente seguidor, le condecoró con la insignia de oro y brillante del club. Este martes, tras la misa funeral, será enterrado en su parroquia. Buena parte del tiempo que le ocupó su enfermedad, 'Paquito' lo dedicó a preparar un libro que pensaba sacar a la luz en navidades o a comienzos de 2007. La obra se iba a titular «La vida: un eslalon». Un recorrido por las peripecias de un tipo «jovial, alegre, extrovertido, descarado, un torbellino de expresión», tal y como le define Eduardo Roldán, presidente de la Federaciónde Deportes de Invierno. Horas antes de ser agasajado por su gente en Cercedilla, Paquito asumía que le quedaban «muchas ilusiones» por cumplir. «Sobre todo ser un buen abuelo», decía. Se mostraba orgulloso de sus tres hijos, pero lamentaba no haber dado por ellos aún más, «el mil por mil». Recordó ayer el ex baloncestista Fran Murcia, gran amigo de Paquito, que el cáncer linfático se lo diagnosticaron ya en una fase muy avanzada. «Cuando fue al médico, tenía ya un bulto del tamaño de una naranja». Tras escuchar la palabra cruel, una «sensación de tragedia» se apoderó del esquiador. «Es difícil de llevar, de curar y de mantener, pero piensas que no hay otra, que tienes que seguir peleándote. Prefiero seguir hasta el final como un bravo que caer como un manso», decía en la antesala de su muerte. «También se puede ser feliz con esta enfermedad»,manifestó hace escasamente dos semanas Paquito Fernández Ochoa «Es un día triste para todos y no sólo para el deporte. Paco era un deportista con la 'D' mayúscula, de los que no quedan ya hoy» ALBERTO TOMBA Mito del esquí mundial «Siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás. Era un hombre muy generoso, extraordinario. Lo he sentido muchísimo» RAMÓN CALDERÓN Presidente del Real Madrid «He jugado varios pro-am con él y lamento mucho su pérdida porque era uno de los deportistas que marcó un antes y un después en el esquí». SEVERIANO BALLESTEROS Jugador de golf «Este es un día triste, pero el recuerdo de Francisco Fernández Ochoa va a ser imborrable. Simbolizó la alegría del esfuerzo». JAIME LISSAVETZKY Secretario de Estado de Deporte «Es una enorme pérdida para toda España y para toda la gran familia del deporte. Nos ha dejado un ganador y un luchador» FERNANDO ALONSO Campeón del Mundo de F-1