| Análisis | Pichi logró lo que buscaba |
El tribote ha sido un acierto Afición en desventaja, pero presente
La presencia conjunta de Nacho, Jotha y Borreguero da más equilibrio defensivo y proporciona mayor posesión de la pelota

Hace varias semanas que Pichi Lucas estaba dándole vueltas a la cabeza para buscar la solución a un problema que impedía al equipo demostrar personalidad en los partidos que se disputaban lejos de Ponferrada. La pareja Dani Borreguero-Jotha daba resultados en casa pero parecía insuficiente a domicilio donde los rivales suelen llevar el peso del encuentro. El catalán tenía que multiplicarse para restar balones con un esfuerzo físico que terminaba por pasarle factura y, lo que es peor aún, no daba resultados. La aportación de Jotha en tareas de contención no bastaba para frenar la llegada del rival casi siempre en superioridad numérica, lo que dificultaba el trabajo de los defensores. Además, esa disposición cercenaba la capacidad de creación del canario porque debía estar más preocupado de otras tareas menos apropiadas para un hombre de su clase. Sin embargo, la recuperación del ovetense Nacho Fernández, al que todavía le falta ritmo de competición, ha sido el pretexto ideal que encontró Pichi Lucas para dar entrada a los tres centrocampistas de forma simultánea. De ese modo, Dani Borreguero encuentra un socio ideal para frenar a los centrocampistas rivales, mientras que Jotha goza ahora de mayor libertad cuando se recupera la posesión de la pelota. Jugando por delante de sus dos compañeros de línea, el lanzaroteño puede lanzar sus pases interiores en busca de los puntas que antes estaban demasiado distanciados y sin tener apenas posibilidades de jugar el balón con peligro porque la ventaja era casi siempre para los zagueros. Bien es cierto que todo esto se ha facilitado por la ausencia de Fran que llevó a Rubén Vega a la banda derecha. Cuando vuelva el zamorano, porque su presencia no se discute, Pichi deberá decidir su sacrifica a un delantero con el fin de seguir teniendo más posesión y más equilibrio defensivo, o si vuelve a alinear dos hombres en la medular. Más aún, quizá varíe la forma de jugar en función de si el partido se celebra en El Toralín o fuera de él. De momento, el invento ofrece unas variantes con las que antes no se contaba.