Cuando los políticos cuidan a los equipos que están al borde de la quiebra
El fútbol mueve montañas, y también votos. Los subinspectores de Hacienda agrupados en Gestha recuerdan el caso de los políticos que protegen a los clubes en quiebra como fórmula para no recibir las críticas de sus conciudadanos. Es el caso, recuerdan, del Gobierno cántabro, que compró los derechos sobre la cantera del Rácing por 17 millones de euros. Lo hizo a través de una empresa pública, que luego cedió a una fundación. El club en cuestión, para utilizar la cantera, pagaba dos millones de euros al año. Así le devolvería 20 millones al cabo de 10 años. Inyección de liquidez Con esta medida se ha permitido la pervivencia del club, inyectándole liquidez. El equipo realiza el pago como un préstamo, pero sin las garantías consiguientes. «¿Y qué suelen pagar los clubes con esos 17 millones?», se pregunta Mollinedo. El principal desembolso es la ficha de los jugadores para evitar plantes y evitar, además, un descenso de categoría. Los subinspectores recuerdan que los jugadores negocian sus salarios netos. Son los gestores de los clubes los que se encargan de pagar todos sus impuestos, altísimas retenciones incluidas. Sus estrellas suelen crear sociedades ubicadas en paraísos fiscales, o utilizar todo tipo de subterfugios legales para evitar el pago de impuestos o, al menos, frenar la tributación con el tipo progresivo, sistema al que deben hacer frente el resto de los contribuyentes.