España se queda sin medallas ante Alemania (25-27)
Los fallos propios y la actuación arbitral dejan al equipo de Pastor sin la tercera medalla Reacciones: Pastor |

España no logrará su tercera medalla consecutiva por los errores propios, ampliados por una vergonzosa actuación arbitral en el Colonia Arena, ante 20.000 alemanes enardecidos. La deprimida selección de Juan Carlos Pastor necesita quedar entre los siete primeros para disputar un torneo Preolímpico. El duelo empezó con el peor guión posible para España: permanente ventaja alemana de dos o tres goles. En un ambiente infernal, calentado desde una hora antes con música ensordecedora, con una bandera española entre cientos de alemanas, el primer tiempo fue un calvario para los vigentes campeones del mundo. Preocupados por anular a toda costa al temible cañonero Hens, los defensores no cumplieron dos de los mandamientos del sistema 5-1 (con Davis de avanzado) y concretamente de la variante que aplica Pastor: cortar las líneas de pase y la circulación de los extremos. De modo que la línea de seis metros fue un coladero. Y menos mal que Barrufet estaba muy enchufado desde el inicio en la portería el día que igualaba el récord histórico de otro portero, Lorenzo Rico, de 245 partidos con la selección. Fatal arranque El ataque español también empezó muy mal: Iker falló dos tiros y un penalti, y sufrió dos minutos de exclusión por protestar a unos árbitros que ya entonces parecían dispuestos a ser bastante más caseros de lo normal en circunstancias similares. Pero la pájara duró poco: Pastor cambió al director Chema, cuyas combinaciones a ciegas con el pivote Uríos han sido muy estudiadas por los alemanes, por Raúl Entrerríos, quien con un juego más ancho logró encontrar los puntos débiles de los alemanes. El rendimiento de España mejoró algo (12-15 en el descanso), a pesar de que el portero alemán, Fritz, demostraba por qué es uno de los más cotizados en el mercado. La mejoría continuó en la segunda parte: Raúl aguantaba muy bien la presión, Hombrados estuvo formidable desde que suplió a Barrufet y paró un penalti, y Uríos estuvo perfecto (ocho goles de ocho intentos). España fue recortando distancias hasta que empató por primera, y única, vez en el partido: 23-23 a falta de nueve minutos. El duelo parecía cambiar de color. Pero entonces los dos noruegos decidieron convertirse en las estrellas de la representación con una cascada de decisiones muy discutibles, cada una más que la anterior, hasta llegar a la invención de un penalti a Kehrmann que nadie vio. Varios errores españoles en ataque y defensa hicieron un poco más fácil el vergonzoso trabajo de los señores Abrahamsen y Kristiansen.