Segunda división
Dos derrotas apartan al Club de Pelota de los tres primeros
El empuje de Amilivia no logra arrastrar a sus tres compañeros

Pedro de la Rosa saluda al acabar los entrenamientos en Jerez
El pasado domingo, el Club de Pelota Leonés jugó en Madrid contra el Club Apóstol Santiago los dos últimos partidos de la primera vuelta del Campeonato de España de Clubes de Segunda División. El Club Leonés jugó también los peores encuentros de este torneo o, al menos, esa impresión quedó en los propios protagonistas del evento, salvo excepciones. Malos, pésimos... e infinidad de adjetivos podrían venir a cuanto para catalogar los encuentros del pasado domingo en el frontón de la Plaza de Castilla de la capital de España. El club viajó a Madrid con el equipo que pudo formar, dentro del cuadro de pelotaris de los que en ese momento disponía. Ugidos y Carvajal ocuparon los puestos de José Antonio y Ricardo que, por la lesión del primero, y por motivos familiares el segundo, no pudieron desplazarse. A los anteriormente citados, se unieron los zagueros Amilivia y Chobo, formando así un equipo con suficientes garantías para hacer un papel digno en los partidos de paleta y pala corta. El frontón del polideportivo madrileño, Triángulo de Oro, se encuentra dentro de un complejo de canchas polideportivas, separadas por cortinas, y muy cercano a los Juzgados de la Plaza de Castilla. La cancha, que no tiene gradas, no es un dechado de virtudes deportivamente hablando pero cuenta con un buen frontis y deja jugar. A ella saltaron los leoneses Ugidos y Chobo dispuestos a ganar o, al menos, conseguir un resultado digno. Nada más lejos de la realidad y de estos deseos. El partido caminó por otros derroteros nada más comenzar. La pareja madrileña Mezquita-Durán, que no era nada del otro mundo ni de otra galaxia, empezó a tomar distancia en el marcador a velocidad vertiginosa. Parecía como si frente a ellos no hubiera enemigo ni pelotari alguno. Campaban a sus anchas sin encontrar apenas resistencia por parte de Ugidos y Chobo . Diecisiete tantos consecutivos, que se dice pronto, consiguieron hacer los madrileños saltando del 18 al 35 final, mientras los leoneses se quedaron en ocho, sin poder sumar ni uno más. Inverosímil, inaudito y sin explicación alguna. Fallado el primer disparo, había que depositar las esperanzas en el segundo partido de pala corta, defendido por los leoneses Carvajal y Amilivia. Carvajal llevaba unas semanas entrenando de una forma satisfactoria y defendiéndose con alegría en esta difícil modalidad. A su lado estaba el zaguero Amilivia, que es un seguro para cualquier delantero. Un pequeño esfuerzo que hubiese realizado Carvajal, atento a los cuadros alegres y sabiéndose protegido y arropado desde la zaga por el juego poderoso y firme de Amilivia, podía haber dado un susto a Marugán-Gaitero, del club madrileño. La refriega empezó con un toma y daca que abría las esperanzas. Pero, más adelante, se pudo comprobar que Carvajal empezaba a bajar el pistón. Fallaba pelotas que son para romper y ganar el tanto y no entraba a otras que hubieran supuesto desbaratar al contrario. Amilivia sufría desde la zaga pero no bajaba ni un ápice su juego, que mantenía para cubrir las deficiencias de su compañero. Los madrileños se alejaron en el marcador hasta el cartón 40 por 19 de los leoneses. El domingo día 11, a partir de las 12 de la mañana, el Club Leonés jugará en el frontón de la Universidad de León la primera jornada de la segunda vuelta contra el Club Casablanca de Zaragoza.