Diario de León

La última derrota deja heridos a los aficionados de la Deportiva

Lo sucedido el sábado en El Toralín provoca una decepción generalizada en la ciudad que empieza a dudar de las posibilidades de permanencia de su equipo en la Segunda División Silvano: «Reem

Publicado por
Ramón Díez - ponferrada
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

Hay derrotas que dejan huella y la del último partido ante el Sporting de Gijón ha hecho mucho daño entre los seguidores bercianos que empiezan a dudar seriamente sobre las posibilidades de salvación de su equipo esta temporada en Segunda División. Ya en el último cuarto de hora del encuentro hubo muchos aficionados que fueron abandonando sus localidades, desencantados con lo que estaban viendo sobre el terreno de juego. Su desilusión contrastaba con el ambiente jubiloso que se vivía en el fondo sur del estadio, donde la «mareona» celebraba por todo el reencuentro de su equipo con la victoria en este año 2007. Las caras eran largas ya en el exterior del estadio y los comentarios del público ponferradino camino de casa reflejaban bien a las claras su estado de ánimo. La afición duda más que nunca del éxito de este proyecto marcado por la habitual austeridad presupuestaria que siempre ha presidido la gestión de la junta directiva. Bien es verdad que en aquellos momentos, después de sufrir una derrota tan dolorosa, lo lógico era mostrarse pesimista por los cuatro costados. Podía pensarse que el paso de las horas haría que el todavía herido público ponferradino empezara a levantar el ánimo, con la cabeza un poco más fría y sin tener tan cerca la humillación sufrida sobre el terreno de juego. Sin embargo, ayer domingo todavía se seguían lamiendo las heridas abiertas veinticuatro horas antes. En los mentideros deportivos se dejaba entrever el desánimo y hasta se efectuaban juicios sumarísimos contra el técnico Pichi Lucas, ahora que se ha cerrado la posibilidad de realizar incorporaciones en la plantilla. Pese a todo, las gradas de El Toralín no se pronunciaron el sábado en esta dirección. Lo que sentía la gente era una decepción tan enorme que no había lugar para la protesta en ninguna dirección. Da la impresión de que el público está resignado, entre otras cosas, porque ya se intuía que esta temporada tocaba sufrir de forma similar a la que se está sucediendo. La Deportiva no estaba llamada este año a otra cosa que no fuera pelear por salvar una categoría a la que termina de llegar por vez primera en su historia. Y siendo positivos, todavía restan muchísimos puntos por disputarse como para pensar en que no es posible la permanencia. Por suerte, las distancias con los equipos que están por arriba en la clasificación todavía no se han abierto lo suficiente como para «entregar el armamento» a estas alturas. Si la Deportiva atraviesa por un momento delicado, algunos otros equipos también están metidos en problemas, equipos por cierto que cuentan con un presupuesto muy superior al de los bercianos. El corazón puede a la cabeza Todas estas reflexiones a veces no se tienen en cuenta a la hora de manifestar los sentimientos. La parroquia blanquiazul está tan dolida en estos momentos que algunas cuestiones tan importantes como esas son obviadas por los aficionados. Llevados por ese afán de buscar responsables ante los malos resultados, muchos de los seguidores deportivistas exigen que «rueden cabezas» para cambiar el signo de los acontecimientos. Sin posibilidad de realizar ya más incorporaciones, la gente dirige su mirada hacia el banquillo. Hace muy pocas fechas, el ya ex jugador de la Deportiva Diego Ribera, comentaba en la hora de su adiós que «el fútbol no tiene memoria». Sin ánimo de llevar la contraria a los aficionados, que son soberanos por encima de cualquier otro estamento, porque para eso pagan religiosamente sus carnés o sus entradas cada domingo, resulta cruel que la memoria tenga tan poca vigencia con un hombre que llevó al equipo a tan altas cotas medio año atrás. En el fondo, lo único que desea la gente es seguir manteniendo la ilusión, como reza la pancarta que aparece en la página anterior, aunque esa frase tenía como destinatario al estamento arbitral. Aunque el entrenador se convertía ayer en el blanco de casi todas las críticas, también los aficionados reflexionaban sobre cuestiones que afectaba a algunos de los jugadores de la plantilla deportivista. Muchos se fijaban especialmente en la defensa, cuando resulta que el gran problema que tenía el equipo era la falta de gol, algo realmente cierto pese a la borrachera anotadora que se vio contra el Albacete. El caso es que hay un amplio sector de aficionados que no entienden la postergación de un futbolista como Kevin Debris que ha venido demostrando su solvencia desde que llegó a Ponferrada, siendo pieza clave en el pasado ascenso y destacando también en Segunda, salvo alguna actuación aislada. Pichi parece haberle entregado su confianza a Bornes y Alessandría, más experimentados que el francés, a quien no le queda otro remedio que ver los partidos en el banquillo.

tracking