El Valencia fulmina al Barça y aprieta la tabla (2-2)
El Valencia, que hizo gala de su calidad, pudo con el control del juego de los azulgrana Helguera: «Quizá debamos pensar en otra forma de jugar para poder ganar fuera»

El Valencia apretó ayer la cabeza de la Liga tras derrotar al Barça haciendo valer su innegable calidad para solventar los partidos a la contra. Tras una mediocre primera mitad, los locales sacaron provecho de las facilidades defensivas azulgrana para obtener los tres puntos gracias a los tantos de Angulo y Silva. Mestalla acogió un duelo demasiado táctico en el que dominó el sentido de la precaución por encima del espectáculo. Estaba claro que ni Quique Sánchez Flores iba a cambiar su gusto por la contra ni Frank Rijkaard retocaría su pasión por el control. El problema es que ambos se excedieron en sus voluntades motivados por la importancia de los puntos en juego, hasta que el pésimo inicio visitante de la segunda parte desniveló la igualdad. La controvertida semana azulgrana con la rabieta de Eto'o no desdibujó las intenciones del Barça. Rijkaard quería conservar el esférico evitando pérdidas innecesarias ante el rival que más teme. Al holandés se le ponen los rizos de punta cuando el Valencia recupera la pelota en el campo azulgrana. De esa guisa se colocó cuando Villa le ganó la espalda a Puyol plantándose ante un Valdés rápido de reflejos ante el «Guaje». El aviso che enfatizó el guión del partido. El Barça quería el balón. El Valencia lo despreciaba. Advertido de la peligrosidad local, los azulgrana aumentaron su dosis de paciencia. Toque y más toque para superar la presión del rivalm aunque faltaba rapidez para incordiar a Butelle. Dos ocasiones en casi cuarenta minutos resaltaban las precauciones de ambos contendientes. Ese equilibrio de fuerzas, cada uno con su estilo, se quebró de forma contundente. El Valencia exprimió al máximo su mortífero instinto a la contra ante la concatenación de errores azulgrana. El sistema defensivo del Barça naufragó en seis fatídicos minutos. Tres contras y dos tantos. Angulo y Silva sacaron los colores a los azulgrana, que aún tuvieron fortuna por la mala puntería de Morientes. A pesar de su empanada, el Barça tuvo el empate en la cabeza de Ronaldinho justo antes de que Silva metiera el segundo.