Reina lleva al Liverpool a la final (1-0)
El equipo inglés más español se impone al Chelsea en una tanda de penaltis en la que el meta madrileño y el medio tolosarra Xabi Alonso respondieron a la confianza de Benítez Milan-Manc
Pepe Reina se convirtió otra vez en el héroe de Anfield. Su paradas a Robben y Geremi en la tanda de penaltis y la efectividad de sus compañeros permitieron al Liverpool, dos años después, repetir la final de la Liga de Campeones e intentar levantar su sexto título de la máxima categoría continental. Fue un duelo con todo el sabor añejo de los grandes partidos de la historia de la competición. Era un partido de verdad mucho antes del comienzo. Anfield, con toda su historia, demostró que no quería ser un convidado de piedra en esta semifinal. Todo lo contrario. Entonó su sempiterno «You'll never walk alone» (Nunca caminarás solo) y fue la chispa necesaria para encender ese polvorín. Y sus idolatrados futbolistas hicieron el resto. Derrocharon un esfuerzo físico espectacular a la búsqueda del gol que empatase la eliminatoria. El balón corría a una velocidad endiablada, gracias a la ausencia de Xabi Alonso. Benítez, en su laboratorio particular lleno de cintas y datos de jugadores, había decidido sacrificar al centrocampista tolosarra por el músculo de Mascherano (increíble el trabajo del argentino durante todo el duelo), incorporar a Zenden en el costado izquierdo y retrasar al vikingo Riise al lateral. El empate, curiosamente, no llegó en uno de estos empujes ingleses sino de la estrategia. Mientras todos los jugadores esperaban que Gerrard centrara una falta lateral, el alma de la afición paso en raso a Agger para que marcara. El «Spanish Liverpool» había dado el primer paso y buscaba el segundo. Pero el Chelsea sacó los dientes. La prórroga era el siguiente capítulo. El Liverpool pudo acabar con el partido, pero Mejuto no dio el gol de Kuyt. Los penaltis decidieron.