Diario de León

A UN PASO

Olvida las trompetas Paolo Quinteros jugará el jueves

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CAMINO GALLEGO
León

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DESPUÉS del triunfo de Baloncesto León del pasado sábado sus seguidores saben que todavía queda un largo camino para llegar a la meta. No ha sido fácil y tampoco lo será subir el último y largo peldaño que nos separa del ansiado retorno a la ACB. Ahora más que nunca debe de servirnos la experiencia acumulada en las seis anteriores citas, las cuatro últimas cayendo en la ronda decisiva y de ellas sólo en dos se ganó un partido. Pero las estadísticas no hacen ganar ni dan puntos, sólo sirven para evitar cometer los mismos errores, que por parte de los aficionados siempre han sido creernos superiores y minusvalorar al contrario. Por eso nos congratularemos de que esta vez tengamos la cabeza más fría y el corazón siempre al lado del equipo y por si acaso no pensemos en un desenlace en tres partidos ni seamos derrotistas si no se logra por la vía rápida. El jueves y el sábado próximos hay una cita de gran trascendencia en el Palacio de Deportes. Los aficionados fieles, esos que no han desertado en los siete años de andadura por el desierto de la LEB, estarán acompañados en las gradas por otros miles de aficionados que quieren ver triunfos y que están dispuestos a dar su apoyo para lograrlo. L as gradas llenas del Palacio imponen, pero creo que hay que volver a los orígenes y que el apoyo caluroso del «León» seguido de tres palmadas empuja al equipo a darlo todo y a superar las dificultades. El sábado se repartieron 1.500 trompetas entre los asistentes y aquello fue el caos. No se escuchó la presentación; incluso el speaker , José Manuel Contreras, que tenía preparado algo especial, tuvo que olvidarse de ello porque nadie iba a oírle. Por esa misma razón el apoyo al Climalia León era un incesante y ensordecedor ruido monocorde, que más recordaba a un atasco de tráfico que a un apoyo de seguidores. Por eso cuando en el tercer cuarto el Palma se acercó a dos puntos, los aficionados siguieron soplando las trompetas como si fuera suficiente. Y ya en el último cuarto Urko y Lucho se desesperaban levantando los brazos, pidiendo un apoyo a las gradas que no llegó hasta que Bernabé, desde el centro de la cancha, gritó «¿Qué pasa?» reclamando palmas y gritos. Entonces en el Palacio volvieron a escucharse los clásicos «León» extendiendo los brazos para luego dar tres palmadas y la Peña El Tambor se dejó sentir, a la par que enmudecían unas decenas de seguidores baleares que habían animado a los suyos infatigablemente, pero sin ser tampoco escuchados en medio del estruendo. Para silenciar a los visitantes no se escuchaba a los locales. Las trompetas lo llenaban todo. Sé que es difícil, pero me atrevería a pedir a los aficionados que acudan a los partidos que se olviden de las trompetas. Los gritos y las palmas son más cálidos, pero no pueden competir con el ruido ensordecedor y por eso la gente termina por callar. Baloncesto León necesita sentir el empuje de la «Marea roja» y no jugar en un estruendo en el que los jugadores casi no oyen el silbato de los árbitros. Más de cinco mil personas coreando su nombre y batiendo palmas motiva mucho más que el ruido de las trompetas, que es igual para ambos equipos. ¿Cómo va a saber Climalia León que juega ante los suyos si sólo escucha bocinas de camionero? ¿Puede en ese ambiente reaccionar cuando está atascado si el ruido es idéntico al insufrible y exasperado tronar de los claxon en un colapso de tráfico? Que las palmas echen humo y nos duelan y las gargantas queden roncas apoyando a Baloncesto León. Como cuando en las dos últimas ediciones el infatigable Suso movilizaba a las gradas. Que el sexto jugador rojo sea decisivo. El alero argentino Paolo Quinteros no se ha recuperado aún totalmente de su lesión de isquiotibiales pero es seguro que estará para el partido del próximo juves ante los maños, según confirmó a yer el propio Aranzana. Quinteros se entrenó ayer al margen del resto de sus compañeros haciendo carrera para probar su pierna y las sensaciones fueron buenas. «Espero que esté bien mejor de cabeza para el jueves porque las lesiones a veces tienen una parte física y mental», dijo Aranzana. Leather, otro que tenía problemas de gripe y una rodilla un poco tocada ya los ha superado.

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