Baloncesto | Play off de ascenso
La afición animó y sufrió de principio a fin
El público leonés abarrotó el Palacio de Deportes y vivió intensamente el partido

El Palacio de Deportes registró un lleno total en el partido de ayer
A tope. Así estaban ayer las gradas del Palacio de Deportes y así vivió la afición el partido entre el Baloncesto León y el CAI Zaragoza en el feudo leonés. El zumbido de las bocinas vovió a ser atronador cuando el conjunto maño tenía el balón. Los tambores no pararon de retumbar y la marea roja tampoco faltó a la cita. El equipo empezó dándolo todo y la afición no quiso quedarse atrás y se desgañitó animando a su equipo. Y siguió haciéndolo con el marcador en contra, como hacen las grandes aficiones. El árbitro consiguió encender los ánimos de las gradas desde los primeros minutos y siguió haciéndolo hasta el final, por lo que se convirtió en el núcleo de todas las protestas. Y como hubo un poco de todo, tampoco faltaron los imprevistos como la falta de luz que causó el tremendo chaparrón que cayó ayer sobre la ciudad y que motivó que el reloj se detuviera 25 minutos a falta de 1.34 para el descanso y que tampoco pudo con los ánimos de un público que estuvo a las duras y a las maduras. Al grito de «Este partido lo vamos a ganar», cuando el marcador señalaba 56-68, se respiraba el nerviosismo en el aire. Hubo ganas, pero esta vez no pudo ser. Aún así, la grada se despidió de los suyos con un «León, León».