Diario de León

Baloncesto | León es ACB

En busca de otrosmitos

Hollis, Xavi Fernández, Roberto Herreras, Reginald Johnson. Nombres imborrables en la historia del baloncesto leonés. Protagonizaron gestas y sueños. Ahora, otros grandes han de sucederles

Byron Houston, era conocido como el Charles Barkley de León

Byron Houston, era conocido como el Charles Barkley de León

Publicado por
Georgino Fernández - león
León

Creado:

Actualizado:

«El jugador que más me ha emocionado en una cancha de baloncesto, por encima incluso de Michael Jordan, ha sido Essie Hollis». Lo dijo ya hace tiempo el comentarista televisivo y especialista en baloncesto NBA, Ramón Trecet. Sin duda, muchos nostálgicos del juego (¿o era magia?) de «Helicóptero» Hollis pensamos como él. Fue uno de los grandes mitos del Baloncesto León. Jugó aquí a finales de los años ochenta -de 1986 a 1988- pero dejó una huella imborrable. Tan buen jugador como persona, nadie que lo haya visto sobre una pista con su sonrisa pícara lo habrá olvidado. Ni sus mates, ni sus tapones estratosféricos pese a medir 1,98. Haciendo pareja con el internacional canadiense Gerald Kazanowsky puso los cimientos del equipo -en aquel entonces llamado Elosúa y con el verde y amarillo como sus colores de guerra- que el 20 de mayo de 1990 consiguió al ascenso a la ACB. Fue el punto culminante a una meteórica carrera que se había iniciado en 1980 cuando José Estrada crea el Club Baloncesto León con los mimbres sólidos del Colegio Leonés, Antonio Moirón en la presidencia y el patrocinio del Elosúa. En la temporada 1986-87 asume la presidencia otro nombre íntimiamente al mundo de la canasta en León, Josecho Pardo. Con mucho trabajo se fue consolidando el armazón del equipo que en el año 90 firmó el salto a la máxima categoría del baloncesto español. Sólo habían pasado diez años. En aquel equipo estaba un alero catalán de nombre Xavi Fernandez: otra de las leyendas vivas de este club. El buque insignia durante muchos años del Baloncesto León y uno de los mejores tiradores españoles de todos los tiempos. Rompió muchos registros. Fue 52 veces internacional, participó en dos All Star y ya vistiendo la camiseta del Barcelona fue cuatro veces campeón de liga, dos veces subcampeón de la liga Europea y campeón de la Korac. MVP de la final del 96 y MVP del All Star del 99. Superó la histórica marca de los 650 triples así como la de los 12.000 minutos y 6.000 puntos. Esos fueron sus poderes y sus avales para ser considerado uno de los grandes mitos del basket leonés y para ser homenajeado por el club hace algunos años. Compañero de Xavi Fernández en aquel equipo era un hombre de la casa, Roberto Herreras, y otro de los hombres históricos del club. Destacó siempre por la casta que demostró en cada acción. Fruto de ello fue su sobrenombre de «Corazón de León». ¿Y el americano de aquel ascenso legendario? Era Cherokee Rhone. Pudo ser un grande pero las lesiones -especialmente en una rodilla- le castigaron en exceso hasta dejarle prácticamente cojo. ¿Y en el banquillo? Un jovencísimo Gustavo Aranzana con flequillo y cara de haber hecho la Primera Comunión antes de ayer. Aranzana sería inamovible en el timón del Baloncesto León hasta el año 1997. Bajo su mando se consiguieron hitos como disputar varias veces la Copa del Rey y jugar la Copa Korac por primera vez, aunque el equipo cayó en la ronda de cuartos de final ante la Roma de Dino Radja. También llegaron a León algunos de los mejores jugadores norteamericanos que había entonces en la liga española. El pivote Corny Thompson, conocido como «El papi» por su carácter afable y paternal, pero no reñido con una gran clase pese a su físico de gran comedor de hamburguesas. Reginald Johnson, un ala pívot que había sido un jugador reconocido en la NBA y uno de los puestos más altos del draft. Con Johnson llegó a jugar en la temporada 1994-95 otro jugador con un espectacular currículum a sus espaldas. Harold Pressley, que había sido elegido tiempo antes mejor sexto hombre en la NBA cuando estaba enrolado los Sacramento Kings. Pese a todo el talento reunido ese año, el Baloncesto León terminó la temporada en un discreto noveno puesto. Dos años después, en la temporada 96-97, la última de la primera etapa de Gustavo Aranzana, el conjunto leonés repitió su mejor clasificación durante todos los años en los que ha estado en la ACB: un sexto puesto, codeándose con los más grandes. Y ahora tras haber conseguido por fin el ansiado ascenso a la ACB después de siete años cruzando el desierto, el Baloncesto León quiere -y necesita- incoroporar a su nómina nuevos mitos que continúen dand brillo a la historia del club y le ayuden a mantenerse en la máxima categoría. El Baloncesto León los necesita y su tiempo ha llegado.

tracking