Baloncesto | León es ACB
La noche en que León rugió
El Palacio de Deportes fue testigo la noche del ascenso a la ACB de la complicidad entre afición y equipo. Todos unieron sus voces para hacerse con el triunfo y celebrarlo con un enorme abrazo

La del sábado fue una noche memorable en León para los amantes del baloncesto. No sólo porque el equipo local lograba, tras un impresionante partido, hacerse un hueco en la ACB, sino porque el Palacio de Deportes fue testigo de una enorme complicidad entre la afición y los jugadores. Fue una noche de tensión y nervios. Era mucho lo que se jugaba en la pista ante el CAI Zaragoza y eso lo sabían todos. Los pupilos de Gustavo Aranzana desplegaron todo su potencial para ponerse por encima de un gran equipo maño al que dejaron claro que León no se rinde fácilmente. Ellos no defraudaron pero la afición tampoco y unos y otros dieron lo mejor de sí para firmar un partido que pasará a los anales de la historia. La grada unió sus voces para aupar a su equipo a lo más alto, junto a los más grandes del baloncesto nacional. El público iba preparado para eso y su clamor se transformó en un ruido ensordecedor que ya ha se ha convertido en el grito de guerra de la afición de Baloncesto León. Esta vez no hicieron falta los tapones porque todo el mundo quería sentir que el sueño del ascenso se hacía realidad. La afición se implicó desde el primer momento en el partido y sus voces se veían respondidas en la pista con un tanto tras otro de los chicos de Aranzana. Fue una noche de infarto y plagada de buenos recuerdos que quedarán grabados en la memoria por mucho tiempo. Antes del pitido final del partido,. la locura de saberse campeones se había adueñado ya de cada rincón del Palacio y jugadores y público se fundieron en un abrazo pie de pista que sellaba que su apoyo es incondicional. Y la fiesta siguió en la Plaza de Santo Domingo. Había mucho que celebrar.