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La «silla eléctrica» del Santiago Bernabéu

El italiano Fabio Capello se convierte en el séptimo entrenador del Real Madrid que cae en los últimos cuatro años

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Ignacio Tylko - madrid
León

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El cantado adiós de Fabio Capello, pese a cumplir el objetivo de ganar la Liga, confirma que el Real Madrid se ha convertido en una máquina de triturar entrenadores. Se repite la historia de hace diez años, cuando Capello ganó el torneo de la regularidad y regresó a su país. Entonces, tenía un año más de contrato, acabó mal con Lorenzo Sanz y se fue al Milan. El transalpino no es el único técnico merengue que en los últimos tiempos se marcha como campeón. El alemán Jupp Heynckes condujo al Madrid a la séptima Copa de Europa, perseguida durante 32 años, pero Sanz prescindió de sus servicios tras la final de Amsterdam ante el Juventus, en 1998. Del Bosque fue puesto de patitas en la calle tras conquistar la Liga 2002-2003. Era su cuarta campaña en el banquillo del Real Madrid pero de nada le sirvió haber ganado dos Ligas y dos Champions , entre otros títulos, y haber manejado como nadie el vestuario de zidanes y pavones . Hasta el segundo capítulo de Capello, el Madrid no levantaba cabeza ni títulos, salvo una Supercopa de España, desde que Florentino Pérez entendió que el librillo de Del Bosque no estaba actualizado. Tras destituirle, confió en el formato moderno del portugués Carlos Queiroz. Políglota, educado y con buena imagen, el luso comenzó bien, ganó ese verano del 2003 la Supercopa al Mallorca, pero echó todo por tierra en dos meses caóticos. Le faltó mano dura. Permitió los mil viajes de Beckham a Londres y el exceso de peso de Ronaldo. Florentino no le perdonó. Para poner remedio -Queiroz fue destituido en mayo de 2004 y regresó a Old Trafford-, el anterior presidente recurrió a Camacho. Fue una apuesta personal que derivó en la dimisión de Valdano, defensor de la opción Víctor Fernández. Septiembre de 2004. Con la temporada recién comenzada y todos los grandes técnicos en activo, Florentino improvisó y tiró de Mariano García Remón, el recomendado por Camacho, con el que ejercía de tercer entrenador. Pérez confiaba en el éxito de un perfil a mitad de camino entre Del Bosque y Camacho, de un tipo criado en la casa blanca . Se marchó tres meses después. A partir del 30 de diciembre de 2005, tomó la palabra Vanderlei Luxemburgo. Encadenó en un espectacular arranque siete victorias consecutivas y nueve partidos sin perder, pero nunca se ganó el respaldo pleno de hinchada y presidente. Once meses y cuatro días después de aterrizar como un Capello a la brasileña, era despedido. López Caro se convertía en el hombre de transición. Elecciones, judicialización del club a causa del voto por correo, vuelta de Fabio Capello y un infierno de temporada que se sofoca y acaba con una impensable y multitudinaria celebración del título de campeón de Liga en La Cibeles.

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