Diario de León

Dios, el «jugador número 12» de la Copa América

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Nemesio Rodíguez - caracas
León

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En el mundo del fútbol, la fe también discurre por distintos caminos y vale tanto para creer en el triunfo como para aliviar la derrota. Cuando llegan las vacas flacas o en vísperas de las citas decisivas, algunos futbolistas invocan a Dios y a sus santos preferidos y otros se graban tatuajes cabalísticos para ahuyentar los malos presagios. «Dios es grande y el fútbol es tan bueno que siempre hay otra oportunidad», dijo el meta y capitán de Colombia, Miguel Calero, sin duda el más necesitado de confianza en la Copa América después de haber sido batido cinco veces por los delanteros paraguayos. Si hay una imagen que anima a los jugadores a creer que la fe mueve montañas, es la de los brasileños colocados en círculo y con las manos cogidas para rezar después de ganar el quinto título mundial en el 2002. Claro que Brasil es Brasil y con Roberto Carlos, Ronaldinho, Rivaldo y Ronaldo hasta Dios puede tomarse un descanso. El venezolano Fernando De Ornelas no sólo reza, sino que promueve el rezo. En vísperas del debut contra Bolivia en la actual Copa América, se llevó a la concentración a un grupo de «hermanos» predicadores para dedicar un rato de oración con sus compañeros. Están también los devotos de santos y santas. El defensa de la «vinotinto» Leonel Vielma se encomienda a Santa Bárbara para que le proteja a él y a sus compañeros de las lesiones. Hay quien combina el ritual de los tatuajes con la religiosidad. El centrocampista chileno Arturo Sanhueza muestra grabados en sus antebrazos los nombres de sus santos preferidos, San Expedito y San Sebastián, junto con los de su hija Constanza y su hijo Lucas. «Hace mucho tiempo que creo en San Sebastián y cuando fiché por Wanderers (ahora está en Colo Colo) conocí a San Expedito y me hice muy creyente de él», declara. San Expedito es el santo de las causas urgentes y una de sus invocaciones dice: «San Expedito, san Expedito, dame lo que necesito». Chile remontó el partido que Ecuador ganaba por 2-1 en el minuto 80 para terminar imponiéndose por 2-3 y, seguramente, Sanhueza atribuyó al santo la «ayudita». Un ritual singular es el del goleador brasileño José Róbson do Nascimento, del Paysandú, que fortalece su vocación con dos ritos obligatorios antes de cada partido: huele sus botas y viste el mismo calzoncillo, que solo lo cambia al siguiente año. Cosas del fútbol.

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