Tour de Francia
El Tour, manchado de nuevo
Vinokourov da postitivo. Será inhabilitado y tendrá que dar a la UCI su sueldo de este año España obligará a pasar controles antidopaje a los fallecidos al hacer deporte

Vinokourov, apodado ya como el 'tricheur', el tramposo
El Tour de Francia se vio de nuevo azotado por la mayor e imparable lacra del ciclismo, el dopaje, que se presentó de nuevo como un terremoto, en la jornada de descanso, en pleno debate del duelo en las cumbres entre el danés Michael Rasmussen y el español Alberto Contador, el cual quedó anulado por el penúltimo escándalo de un deporte en ruinas. Por si el ambiente estaba poco cargado con las insistentes sospechas sobre el líder Rasmussen, excluido por su Federación y señalado por la prensa francesa, la noticia del positivo por transfusión homóloga de Vinokourov, volvió a sacudir los cimientos del Tour, que no tardó en invitar al Astana a salir inmediatamente de la carrera, ofrecimiento que de inmediato fue aceptado por sus dirigentes. A falta de conocer el resultado del contraanálisis, el corredor kazajo, uno de los grandes favoritos para ganar la prueba antes de la salida de Londres, se había realizado una transfusión sanguínea homóloga, es decir que la sangre podría ser de otra persona con su mismo grupo sanguíneo, que había estado en altura o que había recibido algún tipo de tratamiento. «Es una desilusión total, el ciclismo no merece más palos», decía Josean Fernández Matxín. «No me lo puedo creer», lamentaba Miguel Madariaga, director general del Euskaltel. El «gran» Vino, míster coraje en la prensa francesa, el corredor espectáculo por excelencia, el que cumplió 33 años coincidiendo con su triunfo en la Vuelta'06 también se convertía en un 'tricheur', en un 'tramposo'. El laboratorio de París le pilló en un renunció que deja en los huesos la credibilidad del ciclismo, si es que los buitres que odian este deporte han dejado siquiera la osamenta. La jornada de descanso en Pau tiró al pozo del dopaje a un corredor ejemplar hasta hace unas horas. No a un corredor cualquiera, sino al favorito número uno en Londres, a aquel ciclista que aguantó etapas con las rodillas destrozadas, capaz de ganar dos etapas, fiel a su estilo guerrillero. Vinokourov será sancionado con dos años de inhabilitación para poder ejercer su carrera profesional y además tendrá que dar a la UCI su sueldo de esta temporada, dos millones de euros, debido al compromiso que adquirió, al menos lo firmó, con la UCI, para poder correr el Tour. Su carrera profesional está terminada y el futuro de su equipo, comprometido.