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Contador se viste de amarillo en el Tour del dopaje
La prueba francesa sale sin el maillot del líder por primera vez en su historia

Alberto Contador abandona el podio vestido con el maillot amarillo
Alberto Contador ha cumplido su sue ño. Vestirse de amarillo en el Tour de Francia. Él había soñado con coger la túnica dorada que distingue a los más grandes después de una etapa de montaña, de una llegada en alto. Lo que nunca había pensado en su imaginario es que la iba a lograr tras una jornada en la que el Tour circuló sin líder, con una noche enormemente larga para él. Johan Bruyneel, su director, se acercó hasta su habitación a las 10,15 para decirle lo que había pasado. «Preferí que se enterase por mí antes que lo hiciese de otra forma. Lo mejor era decírselo cuando antes. Tiene 24 años y espero que supere la presión mediática que va a suponer este maillot», comentó el técnico belga. «Hemos demostrado durante siete años que si algo sabemos hacer es aguantar la presión». La verdad es que sí saben. Lo primero que hicieron es blindar el hotel que ocupaban en Pau, en el que no estaba permitida la entrada de ningún periodista. Más tarde, en la salida, Alberto Contador apuró hasta el último minuto antes de ir a firmar. No habló. Tenía cara de susto de lo que se le venía encima. Bruyneel sí habló. Y expresó con nitidez sus pensamientos: «Esta situación es triste para mí. En la carretera hemos hecho todo lo posible para ganar a Rasmussen y no hemos podido. Ha sido mejor que nosotros. Era el líder, el más fuerte. Ha sido algo desagradable. Hemos jugado al póquer con Rasmussen y nos ha ganado». «Intención de hacer trampas» Hay que agradecerle al director del Discovery Channel que no haya sido hipócrita al hablar, al contar su versión de lo sucedido: «Esto es duro, pero el deporte es así. Yo no he hecho las reglas». Bruyneel ya quiso fichar a Alberto Contador cuando lo tenía comprometido Manuel Saiz con el Liberty. Le gustaba el corredor. Sus informes eran de primera mano. «Alberto tiene un gran futuro por delante. Le enseñaremos como hacer frente al papel de líder en la carretera, a tener la cabeza en su sitio, aunque yo creo que ya la tiene», añadió Bruyneel. Contador se vestía de amarillo después del abandono de Michael Rasmussen, al que su equipo, Rabobank, había enviado a casa el miércoles por la noche, tras ganar en la cima del Aubisque. El presidente de ASO, Patrice Clerc, confirmó en la salida de Pau que le pidieron a Rasmussen que explicase con claridad las dudas sobre su programa de entrenamiento y sus localizaciones. «Lo que nos dijo llevó a su equipo, Rabobank, a afirmar que les había mentido. Eso le inhabilitaba para seguir en el Tour. En su comportamiento había una intención clara de hacer trampas», apuntó el dirigente francés. Christian Prudhomme, director del Tour, insistió en que nunca tenía que haber estado en la salida del Tour: «La UCI tenía todos los elementos de los que disponíamos nosotros puesto que envió una carta de advertencia a Rasmussen el 29 de junio. Nos podía haber evitado estos problemas». Para Clerc, la clasificación tiene ahora más credibilidad: «La marcha de Rasmussen es lo mejor que nos ha pasado en los últimos días. Hay una carrera que continúa, con corredores que aman su deporte y que lo practican con el respeto de las reglas». En Francia, la mayoría de los medios de comunicación acusan a Theo De Rooy, manager de Rabobank, de ser el responsable de todo el caso Rasmussen. Afirman que sólo le puso una multa de 10.000 euros por su desaparición en un periodo crucial de preparación y que conocía todos los controles que se había saltado. La UCI lo sabía Tampoco la UCI sale muy bien parada de todo este asunto. Recibió dos advertencias por no estar localizable en un período de 18 meses. Hacían falta tres para poder abrirle un proceso disciplinario. La UCI no ha tenido en cuenta que la federación danesa, en el mismo período de tiempo, también le hizo dos advertencias por no estar localizable. Pero lo más grave es que el propio Rasmussen ha reconocido que el último control que no pasó tuvo lugar el 28 de junio, nueve días antes del inicio del Tour y el reglamento antidopaje, el artículo XIV.8.220 dice que «en el caso de una advertencia o de un control que no se pase en un período de 45 días antes de la salida de una carrera de tres semanas, el corredor no podrá participar en ella». Ese artículo desmonta todas las teoría que se han manejado hasta el momento. Rasmussen no tenía que haber estado en la salida del Tour. Durante 22 días se mantuvo desaparecido. En principio parecía que se encontraba México. La verdad es que le localizaron en Italia, en los Dolomitas. Rasmussen se ha ido del Tour, le han echado, vestido de amarillo, sin dar positivo, dicen que por intentar hacer trampas.