Hamilton pierde, Alonso sonríe
Un error de principiante del británico y el tercer puesto del asturiano pusieron en bandeja el título al que menos opciones tenía, Raikkonen Perfil: Raikkonen, el homb

Kimi Raikkonen, el «hombre de hielo», celebra su triunfo ayer en el podio de Interlagos
Ni Fernando Alonso ni Lewis Hamilton pudieron conquistar el título mundial en la última carrera de la temporada, el emocionante Gran Premio de Brasil disputado en Interlagos. Lo consiguió el finlandés Kimi Raikkonen, el tercero de los aspirantes, el que tenía menos posibilidades de ganar la corona. Ferrari se ha adjudicado así en 2007 los dos títulos mundiales, el de constructores en el momento en el que la FIA decidió quitar todos los puntos a McLaren, y el de pilotos, cuando Raikkonen cruzó la meta en primera posición por delante de su compañero Felipe Massa y de Fernando Alonso. Y lo peor para McLaren es que Lewis Hamilton terminó séptimo, lo que suponía marcar sólo dos puntos. De esa forma empató en la general con Alonso, aunque finalmente el británico se convirtió en el subcampeón del mundo y Alonso en el tercer clasificado. Alonso volvió a estar en el podio, pero no en lo más alto, sino en el tercer escalón. Raikkonen se llevó lo más preciado para un piloto: la victoria y también el título. En 2003 y en 2005 a punto estuvo de conseguirlo, ya que se proclamó subcampeón mundial. Este año, cuando estaba casi fuera de todo pronóstico, el finlandés logró su primer título del mundo. Durante las 71 vueltas de carrera, Hamilton sólo tuvo en sus manos el Mundial en los primeros compases. Alonso fue campeón durante varias vueltas, pero a partir de la segunda parada en boxes, cuando Raikkonen se colocó por delante de Massa, sus esperanzas se esfumaron. Y también el subcampeonato para el español poco después, cuando Hamilton cruzó la meta séptimo. En la salida ocurrió algo inesperado. Massa, desde la 'pole', se abrió. Parecía que quería dejar paso a su compañero de equipo, Raikkonen, que acababa de superar a Hamilton. Sobre la cabeza de todos pasó la idea de si recibiría órdenes de equipo. Pero lo mejor de todo fue que Alonso, apretando a fondo el acelerador de su McLaren, superó a su máximo rival y compañero de equipo por el interior y se colocó tercero. Hamilton paga por su salida El británico se salió de la pista y retrocedió varias posiciones. Hamilton bajó entonces hasta el octavo lugar. Unas vueltas después se produjo otro milagro. Hamilton comenzaba a ir despacio, era superado por varios pilotos, apretaba las levas del cambio de su volante y no funcionaban. Bajaba a la 18ª posición. Sus opciones se acababan. En su salida de pista en la primera vuelta había entrado suciedad en los pontones, se recalentó el sistema hidráulico y el cambio falló. Sin embargo, pudo recuperarse. Él sí que iba a necesitar un milagro para proclamarse campeón desde esa posición. Alonso, en esos momentos, tenía el título en su poder, pero los Ferrari iban por delante: Massa y Raikkonen. El segundo de ellos también era un gran rival para el español. Sólo separaban tres puntos a Alonso de Kimi, y la incógnita era si Massa sería superado por su compañero. De ser así, Raikkonen se alzaría con la corona. Quedaban muchas vueltas por delante y había que esperar. Las paradas en boxes iban a ser decisivas, y en ellas podrían alterarse las posiciones. Durante la primera no ocurrió nada. Todo continuó igual: Massa entró en boxes una vuelta antes que Raikkonen y las posiciones no cambiaron, mientras que Alonso lo hizo más tarde seguido por Hamilton. El español sabía que Hamilton estaba lejos, pero los Ferrari iban delante. «Al principio, durante las primeras vueltas pude seguir el ritmo de los Ferrari. Creo que intentaban cuidar sus neumáticos. Pero de repente dieron el tirón.