Diario de León

| Fórmula 1 | Un campeón menospreciado |

El año más complicado de Alonso

El español sufrió su primer desengaño en McLaren cuando Ron Dennis anunció que Hamilton, patrocinado suyo, ocuparía el puesto de De la Rosa; fue el inicio de una temporada tortuosa

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José María Rubio - sao paulo
León

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Desde que Fernando Alonso debutara en el año 2001 en Fórmula 1 pilotando un Minardi, esta temporada ha sido la más complicada para el asturiano. Fue piloto de pruebas de Renault en 2002 y se convirtió en titular en 2003. Corrió para la escudería francesa hasta finalizar 2006. Un año antes le llamó Ron Dennis. Quería a toda costa contar con el campeón del mundo. Tenía un contrato multimillonario con Vodafone a cambio de que fichara al mejor de la parrilla, y en esos momentos era Alonso. El asturiano tuvo que elegir en un momento difícil. Ese fue el comienzo del «annus horribilis» de Alonso. Las pruebas invernales fueron positivas, y Hamilton hizo su debut en Fórmula 1 en Australia. Nadie esperaba que lo hiciera tan bien: ocupó la cuarta posición en la parrilla y subió al podio (tercero). Alonso también le acompañó, en el segundo escalón. Tres semanas después, en Malasia, Alonso ganó la carrera, pero otra vez con Hamilton a su sombra, que fue segundo. Fue en Bahrein donde parece que la relación entre Alonso, su jefe de equipo y Hamilton empezó a enfriarse de verdad. El coche del español no estuvo en ningún momento a la altura del conducido por el británico. En carrera, el español fue quinto, mientras que Hamilton fue otra vez segundo. España era un gran premio importante para Fernando, el de su país, y en el que quería demostrar su buena forma delante de los miles de seguidores que habían acudido al Circuit de Catalunya. Pero el británico se situó por delante de él. Hamilton fue segundo y Alonso tercero. La batalla dialéctica Fue en Mónaco dónde empezó la batalla dialéctica. Alonso ganó la carrera seguido por Hamilton, lo que suponía un empate a 38 puntos. Más igualdad imposible. Al finalizar la carrera, Hamilton largó de lo lindo ante la prensa inglesa. Declaró que su equipo le había impedido presionar a Alonso y que no había igualdad. Esa igualdad que el asturiano tanto pidió después y parece que se volcó en el británico. El periplo americano no fue muy positivo para Alonso. En Canadá Hamilton consiguió su primera pole y también su primera victoria. Alonso no paró de tener problemas, con salidas de pista e incluso una penalización por entrar en boxes con el coche de seguridad en pista. Una semana después, en Estados Unidos, otra pole y victoria para Hamilton, lo que suponía que Alonso se alejara de su máximo rival, que no era ni más ni menos que su compañero de equipo. Volvieron a Europa, al GP de Francia, distanciados en 10 puntos. Más problemas para Alonso: el sábado se le rompió la caja de cambios y tomó la salida desde el décimo puesto para terminar séptimo. Llegó Gran Bretaña, la patria de Hamilton, y allí, aunque el inglés tomó la salida desde la pole, Alonso se dio el gustazo de superarle y terminar por delante de él. El español fue segundo seguido por su compañero. Y en Alemania, en el circuito de Nürburgring se pudo asistir a un episodio singular. La lluvia provocó en carrera la salida de muchos coches de la pista, entre ellos el de Hamilton. Pero una grúa le sacó del mar de gravilla donde se había quedado enganchado, le devolvió a la pista y se clasificó noveno. Alonso ganó la carrera, su 18ª victoria en Fórmula 1. Ya tenía muy cerca su objetivo, y el campeonato se le ponía de nuevo de cara. Hasta que en Hungría ocurrió un capítulo para olvidar. En boxes, durante la calificación, la FIA acusó a Alonso de obstaculizar a su compañero e impedirle que diera una última vuelta para conseguir hacer un buen tiempo. Algo no establecido en el reglamento deportivo bajo ningún capítulo, pero cuya sanción fue durísima: 10 posiciones de retrasoen la parrilla. Buenos resultados Después de este vergonzoso incidente que se aireó fuera del equipo y dio mucho que hablar, Alonso lograba buenos resultados en las tres carreras siguientes: Turquía (3º), Italia (victoria) y Bélgica (3º), y en todas ellas Hamilton quedó por detrás. La relación entre ambos y también de Alonso con el equipo era cada vez más fría. El famoso stepneygate salió a la luz, con la información entregada por un miembro de Ferrari a otro de McLaren, y en el que hasta Alonso y De la Rosa se vieron involucrados. Con esta difícil situación Alonso llegó a Japón, carrera que tuvo que abandonar. En China, una semana después, el campeonato estaba casi en manos de Hamilton, pero el milagro que esperaba Alonso llegó. Y llegaba Brasil. Un final de Mundial muy ajustado pero suficiente para que Raikkonen se hiciera con el campeonato. Alonso no conseguía su tercera corona consecutiva, pero en el fondo seguro que le hacía más feliz que el título se lo llevara Raikkonen antes que Hamilton, quien había sido su rival dentro y fuera de la pista durante todo este difícil año. Ahora, unos meses de descanso y volver a empezar.

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