Y parece que la clasificación para el ascenso no será un camino de rosas
A la hora de calibrar las posibilidades de la Deportiva esta temporada, nadie quiere imaginarse si quiera que el equipo no termine la liga entre los cuatro primeros de su grupo. Se da por hecho, se presupone que una plantilla como la que maneja David Amaral tiene que marcar las distancias dentro de un grupo donde apenas hay rivales de verdadero empaque, igual que este Huesca de Villanova (viejo sabio curtido tantos años en La Romareda) que debe encontrarse con la segunda oportunidad de alcanzar el fútbol profesional que se le negó hace apenas medio año cuando el Córdoba acabó con sus esperanzas en la eliminatoria definitiva. Y en verdad parece que los blanquiazules tienen que estar arriba de cualquier manera. Sin embargo, cada día está más claro que el camino de los bercianos hacia la clasificación para la fase de ascenso no va a ser un camino de rosas. Ahí tiene razón Amaral cuando dice que no es fácil ganar, ni fuera ni en casa, porque esta categoría es tan «perra» o más, de lo que apuntaba el canario. Empatar un partido en casa no es un drama, como tampoco lo sería haberlo perdido. Todavía queda margen para el error con lo hecho hasta ahora, pero de aquí en adelante seguirá vigente esa especie de «precio por la cabeza» de los ponferradinos que ellos mismos han provocado entre todos sus rivales de este grupo. Y para empezar, nada mejor que observar al Osasuna B este domingo en Tajonar, donde aguarda otra batalla de consideración. Habrá que olvidarse de los récords, goleadas y «hazañas bélicas» porque el pasaporte hacia la fase de ascenso es un objeto tan codiciado que exigirá el máximo sufrimiento. Muchos son los llamados y pocos los elegidos.