Confianza para el nuevo diputado
Un voto de confianza condicionado al desarrollo de su teoría sobre la práctica cotidiana del día a día. Pero se ha de reconocer que, de momento suenen bien las teorías del nuevo Diputado de Deportes vertidas en sus primeras declaraciones públicas. A nadie puede sonarle mal una música en forma de política deportiva que inspire «potenciar la Lucha leonesa para conseguir que este deporte se consolide tanto a nivel interno como externo, con objeto de que se convierta en referente de la provincia». «(¿) La L.L. es la mejor opción para presentar León al mundo (¿). Hay que mejorar mucho a nivel interno y hay que dar un cambio a la organización y a la infraestructura de los corros (¿). Todavía se puede hacer una gran labor en cuanto al fomento y a su potenciación y de ahí que la Diputación, que ya está implicada a tope, en coordinación con la Federación y otros estamentos implicados en la Lucha tengamos que avanzar todos en la misma línea y contribuir para dar a conocer el deporte autóctono nuestro por excelencia». «(¿) Es un deporte que necesita una mayor promoción, tanto interna como externamente. Hay que promocionarlo también nuestra provincia y fuera. Hay una labor importante por hacer y hay cuestiones que de la mano de la Federación sí que se deberían de plantear. Me refiero a la duración de los corros, sistema de organización, avanzar en dignificar la figura de los luchadores y mejorar la puesta en escena de los corros, intentando implicar más a toda la sociedad leonesa ya que la Lucha es algo más que un deporte, es algo nuestro, es una de nuestras señas de identidad y eso merece el apoyo y el respaldo de todos, de instituciones y de la sociedad». ¿Música¿ celestial? Ese es precisamente el peligro. Declaraciones un tanto retóricas y enunciados un tanto empíricos, con lo que todo el mundo ha de estar de acuerdo de partida. Y a lo que contribuye el tono hiperbólico general, pero que corre el riesgo de quedarse en eso, en teoría, retórica, empirismo e hipérbole. Más brindis al sol para la grada y de cara a la galería, ya no: en la Lucha estamos más que escarmentados. Entre tanto y de momento excelente punto de partida, con una magnífica declaración de intenciones. Sólo falta saltar de los calificativos de excelente y magnífico, al más comprometido de eso, compromiso de cumplimiento y cumplimiento real. Temíamos por su paladar al arrancar con un «me dejó muy buen sabor de boca, mis primeros contactos con la Lucha»; menos mal que añadía a continuación «por su espectacularidad», con lo que su paladar quedaba a salvo. Que una cosa es lo espectacular como deporte, mientras que muy distintamente ha de evaluarlo como estructura organizativa y demás. Mal paladar degustador, reiteramos, si hubiera sido esto último lo que propiciaba buen sabor de boca. Lástima que todas estas «intenciones» que se plantea lúcidamente el Diputado, no se puedan tratar de llevar a la práctica desde la amplitud de miras de una Federación «nuestra y no de prestao». Propiamente leonesa, reconocida y homologada oficialmente en el plano nacional a la manera de la Federación de Lucha Canaria. Lo de menos en estos momentos, al igual que sucedía con esa denominada Federación de Luchas Tradicionales que cuestionábamos semanas atrás, es que nos homologuen desde la FILA (Federación Internacional de Luchas Asociadas) como Federación para las prácticas de distintas Luchas, etc. O sea que no tenemos Federación propia y reconocida oficial y nacionalmente, y ya se nos quiere integrar en una súper o macrofederación. En estos momentos valoramos tanto -tan poco- el reconocimiento y homologación de esos Últimos de la F.I.L.A., como los de la F.I.L.C. (Federación Internacional de Luchas Celtas -¿y folklóricas no?-) como la antedicha Federación de Luchas Tradicionales. O de Luchas al cinto, o a la barriga¿ Ya habrá tiempo de seleccionar lo que nos conviene llegado el caso y mancomunar intereses en función de las circunstancias de entonces; y hasta enviar representantes, claro hombre ¡Qué fiebre con los dichosos representantes poltroneros! La miopía de la estrechez de miras impiden ver aspectos tan evidentes. Y si encima no existe el debate clarificador (recuerden, de la discusión sale la luz) y seguimos anclados en los históricos cenáculos tan consustanciales con el aluche de la boina, pues que la oscuridad ha de continuar siendo total. Debates abiertos, no restringidos y de élite; que, como bien señala el Diputado, es mucha la labor que queda pendiente de abordar en la Lucha Leonesa. Nota final. Obviamente, si el Diputado termina por no ser consecuente con su programática declaración de intenciones, lo consecuente habrá de ser que le sea retirada la confianza¿ prestada.