Debatir cuál es el mejor equipo es perder tiempo La enfermedad de la sana envidia

«He tenido la suerte de vivir el partido en ambos bandos y por eso puedo decir que aquí en El Bierzo se disfruta con mucha más intensidad, por eso tenemos que ganar para que nuestra gente se sienta orgullosa» La proliferación de tertulias radiofónicas de todo pelaje y hasta las sesudas interpretaciones a coro sobre el comportamiento de los habitantes de la casa de Gran Hermano nos ha convertido en el país del debate. Todo es discutible, cualquier argumento rebatible y cualquier media verdad maleable. Hasta que entran en juego las verdades absolutas. Hay pocas, pero las hay. A nadie se le ocurre discutir sobre si el sol sale por la mañana o sobre su tendencia a ponerse por la noche. ¿Por qué? Porque es inútil. En un partido de fútbol todo es debatible a priori. Podemos entablar encendidas discusiones sobre si lloverá o no, o sobre si Amaral pondrá una defensa de tres. Hasta se puede argumentar sobre las probabilidades de victoria visitante, que alguna habrá. Pero, por favor, no malgastemos esfuerzos dialécticos ni de los otros en debatir sobre cuál es el primer equipo de la provincia. Sería como enzarzarnos a comparar los méritos de María Callas y Massiel. Y el domingo la Callas actúa en casa. Desde hace muchos meses mi cuerpo manifiesta ciertas alteraciones que por momentos pueden llevarme a la depresión. No es la vuelta al trabajo después de las vacaciones o la posibilidad de rozar una lotería primitiva (de esas gordas, las que molan) que me permita olvidar. Según el médico que me atiende, mi caso es calificado de «sana envidia» y el período de cura para tal enfermedad es «hasta que el fútbol quiera». Con este diagnóstico, no voy a tener más remedio que volver al foco de la infección y ver si Amaral o Abelleira tienen la solución del curandero. Claro que yo y muchos de nosotros seguimos teniendo esa «sana envidia» de haber visto al rival deportivo codearse con la Segunda División la temporada pasada. «Sana envidia» de ver como tu enemigo directo marca el ritmo a la competición, golea, juega y a estas alturas de la temporada les ves a lo lejos. Han tenido que transcurrir muchos meses para poder vivir un nuevo derbi... pero con unos condicionantes que no eran los esperados. La Cultural llega a Ponferrada con la necesidad de dar un golpe en la mesa. Lo importante, según mi doctor, es el estar tranquilo, evitar las emociones de riesgo y si la cosa se complica pensar que «la sana envidia» es contagiosa y que algún día me curaré. «Un partido como el que se disputa el domingo en El Toralín le gusta a cualquier jugador, porque un partido de rivalidad es distinto al resto de encuentros, pero no sé todavía si podré participar porque prefiero que actúe otro compañero a tener que pedir el cambio en la primera acción».