Diario de León

El Begar pone más piedras en su camino (78-81)

Los leoneses se complican la vida en la ACB tras su más dolorosa derrota ante el Manresa Lo mejor | Lo peor

Aranzana mantiene la esperanza en que dé fruto el buen trabajo

Aranzana mantiene la esperanza en que dé fruto el buen trabajo

León

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Ganar, más que una obligación, se ha convertido en una necesidad para el Begar. Pero no siempre querer es poder y ayer, ante el Manresa, los leoneses comprobaron en sus carnes cuan dura va a ser la batalla por la permanencia, máxime si la suerte y ciertas decisiones arbitrales les siguen siendo esquivas. Sabedor de la trascendencia de alcanzar cuanto antes la senda del triunfo, el Begar pronto se aplicó en la pista. Desde el salto inicial que fue suyo hasta unos primeros diez minutos notables en los que Hughes dentro de la zona y el trío conformado por Bernabé (3), Bulfoni (9) y Evans (8) desde el perímetro se bastaron para abrir brecha en el marcador ante un Manresa en el que sólo Rafa Martínez y Josh Asselin daban respuesta. Con esas premisas y a pesar de ciertas decisiones arbitrales bastante dudosas en contra, los leoneses lograban transitar por la barrera de los diez puntos de margen (20-11) que incluso llegaron a ser 11 a falta de tres minutos para cerrar el primer cuarto (22-11) tras una canasta de Evans. El panorama se presentaba más que interesante con el 24-16 del primer parcial. En el segundo los minutos iniciales transcurrieron con parámetros muy similares. Pero fue con el 26-17 cuando ciertos factores obraron en contra de los intereses locales. Uno de ellos la tercera personal de Urtasun. Otro un par de decisiones de los colegiados y un tercero, el mejor acierto de los catalanes ante el aro. Alzamora empezaba a hacer bastante daño en la zona y eso lo sufrieron los de Aranzana que vieron como su renta empezaba a menguar primero a los seis puntos (26-20), luego a los cuatro (29-25) y posteriormente al empate (38-38). Dos puntos del Begar y tres del Manresa desembocaban en el descanso y con una de las escasas rentas a favor de los visitantes (40-41). Todo quedaba para los 20 minutos restantes y ahí los locales volvieron a coquetear con el abismo después de una fase en al que la igualdad y las alternancias en el electrónico fueron constantes. Aranzana, como había hecho en el segundo cuarto, apostó en el tercero por jugar con dos bases y en un primer momento la cosa pareció funcionar. Bulfoni, con un triple, ponía el 43-41 y Evans, un par de minutos más tarde el 51-49. Thompson, que había pasado con más pena que gloria hasta ese instante, lograba un dos más uno para mantener una mínima renta a favor de los leoneses. Pero el Manresa, que había renacido de sus cenizas tras una primera fase del choque bastante gris, respondió de la mano de Asselin y un Berni Hernández que con un triple en el último segundo elevaba a los catalanes en el marcador por 59-61. El peligro acechaba ya al Begar que aún disponía de diez minutos para enderezar el rumbo. Si de algo puede caracterizar a los de Aranzana es por su buen bagaje en defensa. Pero ayer esa virtud se convirtió en un escollo ante los manresanos que en la última entrega del envite maniataron a la línea exterior del Begar hasta el punto de cerrar cualquier vía a un Bulfoni que se quedó en blanco a pesar de sus tres intentos de canasta. El argentino, que en el primer cuarto había logrado nueve puntos en los tres restantes sólo sumaba cinco más, una mala noticia para los leoneses que dependen en exceso de su producción. Heshimu Evans tampoco fue capaz de mantener el tono de los minutos precedentes siendo Bernabé y Hughes las únicas alternativas ante el aro. Los de Jaume Ponsarnau, por su parte, lograban mantener su trayectoria productiva liderados por Rafa Martínez y Guillem Rubio y por su acierto en la línea de tiros libres. Precisamente el primero de ellos encendía la prim era luz de alarma en las filas locales con el 63-69. Ni el triple posterior de Bernabé pudo cicatrizar una herida que no obstante aún podía tener cura. Y con esas se llegó a los dos últimos minutos en los que la sangre fría iba a decidir el envite. El Ricoh Manresa logró atemperar mejor su juego ante un Begar que a pesar de situarse a un punto y con posesión del balón no fue capaz de obrar la remontada. Con tres puntos abajo (78-81) los leoneses disfrutaron de tres opciones para empatar pero ni Barnes y Bulfon i acertaron y ahí los locales firmaron su más dolorosa y peligrosa derrota ante un adversario que sacó demasiado premio a los desaciertos de un equipo que se entrega en la pista, aunque eso por el momento no les es suficiente. Si la cara es la mejor expresión del alma ayer la de Gustavo Aranzana reflejaba la mezcla de decepción y disgusto que le había ocasionado la derrota ante el Ricoh Manresa, más dolorosa aún si se tiene en cuenta que los catalanes son un rival directo en la puja por la salvación. «Estoy jodido, decepcionado, o el calificativo que se le quiera poner. Dentro de dos días pensaré ya en otra cosa y en el envite ante el Iurbentia pero ahora no puedo decir que tenga el cuerpo para alegrías. Sé que no estamos muertos y que podemos salvarnos pero después de esta derrota la situación no es nada fácil. Llevamos mucho tiempo sin ganar y eso te hace mella porque no encuentras premio al trabajo de la semana». Para Aranzana la clave de la derrota tuvo un protagonista, los fallos en el tiro en los minutos decisivos. «El partido estuvo muy igualado pero en los detalles que inclinan la balanza a uno u otro lado no hemos estado lo acertados que sería preciso. Además, perdimos la ventaja que logramos en el primer cuarto por nuestro mal porcentaje en los tiros libres lo que permitió al Manresa resucitar y con ello volver al partido con fuerza». Según el técnico, «a pesar de todo ello estuvimos siempre ahí pero en la recta final y cuando estábamos a un punto no supimos rematar la faena bien por errores en el pase o por lanzamientos erróneos. No sé si es mala suerte o que no nos lo creemos pero siempre nos pasa lo mismo y eso, en una liga tan competida y con lo mucho que te juegas es para deprimirte». «Lo que no puedo negar», apostilló el técnico del Grupo Begar, «es que los jugadores lo dan todo. Por ganas y ambición no creo que nadie nos supere, pero luego las cosas no salen como queremos y al final la derrota es resultado que nos acompaña y eso es muy duro». En cuanto a si es necesaria la llegada de refuerzos Aranzana fue tajante. «Ya lo dije en su día y ahora no quiero volver a ello. Yo tengo lo que tengo y mía no es la responsabilidad de fichar por lo que debo sacar el máximo partido a la plantilla. Los jugadores confían en mí y yo en ellos. Soy consciente que algunos jugadores deben aportar más porque somos un equipo en el que todos deben aportar. Además, es preciso incidir en que no podemos tener porcentajes tan bajos en los tiros. Eso muchas veces nos condena a pesar de realizar un gran partido», precisó un Aranzana que espera la reacción del equipo. «Mientras hay vida hay esperanza». Escolta Pívot

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