LA CULTURAL IMPOSIBLE JAVIER CASQUERO
«El éxito en Segunda B pasa por el trabajo en equipo» «Da gusto ver a Schuster tirar faltas. Todavía las mete» «La Cultural es un equipo que, por entidad, necesita subir»
«En León me trataron tan bien que casi engordo», dice el ahora jugador del Getafe Javier Casquero delineó fútbol en un paso efímero por la Cultural en la temporada 1996-97, en unos partidos en los que, por
del ascenso
La afición, acostumbrada a mirar hacia arriba para intentar diferenciar el balón de las nubes, se quedó perpleja cuando Javier Casquero (Talavera de la Reina, Toledo, 1976) lo bajó al pie, lo pasó con criterio y se movió para volver a recibirlo y devolvérselo a otro compañero que estaba mejor situado y, entre todos, conseguir llegar a la portería contraria. Uff! Alguno suspiró y creyó ver que el fútbol había llegado a la Puentecilla, esta vez para quedarse. Era 1997, segunda parte de la temporada, cuando la Cultural se desenganchaba de la mitad de la tabla y apuntaba a la promoción. Se rozó el suceso, pero no llegó. Pero quedó el recuerdo exquisito de Javier Casquero, que era una emergencia en todos los sentidos. Para La Cultu , nombre que hasta figura en la wikipedia como apodo de la Cultural y Deportiva Leonesa, lo que ya es algo, y para aquel veinteañero, centrocampista creador, con presencia de crack, que también vivía sus urgencias para construir una carrera que partía como promesa en el equipo de su tierra, el Toledo, que pasó por el Atlético de Madrid B, cuajó inmensas temporadas en Primera División en el Sevilla, pasó un calvario en el Racing y se reencontró con el gran fútbol en el Getafe de Schuster, en donde se convirtió en indiscutible y lo sigue siendo con Laudrup. Javier Casquero fue un suspiro en la historia de la Cultural. Pero un suspiro cargado de fútbol. Pasados los años, consolidado como jugador de elite, recuerda que había entonces en León tanta ilusión como prisas, malas consejeras para un equipo siempre a punto de cuajarse y con tendencia a delirios de grandeza. Disfrutó, hizo amigos y, como profesional, lamenta con sinceridad que no hubiera posibilidad para el sueño del ascenso. Este breve encuentro con el jugador getafense tiene un par de anécdotas. Antes de que aparezca, después del entrenamiento, alguien del club madrileño duda y asegura: «Casquero no jugó en la Cultural». Que lo confirme el propio jugador. Al periodista no le queda más remedio que decir: «Sí, que la Cultural también existe». Todavía es Schuster el entrenador del Getafe, que pasa por delante y se queda mirando fijamente a la camiseta ¡blanca! de la Cultural. Gracias a Dios aparece Casquero y rebobina para recordar aquellos meses en León, de donde se llevó cierta afición gastronómica y una de amigos para siempre con la familia Vizcaíno, que le descubrió La Venatoria y lo bueno de León y los leoneses. - Usted sí se acordará de que jugó en la Cultural¿ ¿no? - Cómo no. Me acuerdo de que había mucha ilusión y muchas prisas. Es un equipo que, por entidad, necesita subir. Pero en fútbol, para conseguir algo importante, hay que creer en el equipo. Nosotros, aquel año, tuvimos partidos muy buenos. - De todas formas, la Segunda B es un purgatorio imposible para la Cultural. ¿Qué hacer? - Sí. Lleva muchos años en una categoría que es difícil para la afición y para los jugadores. Para los jóvenes es algo por lo que hay que pasar y puede ser muy complicado. Y para los veteranos, lo mismo. Es difícil pedir paciencia, pero en una Liga hay que apostar por algo con seriedad. Más que en ninguna otra categoría, el éxito en Segunda B pasa por el trabajo en equipo. - ¿A usted, con lo joven que era, le trató bien la Cultural? - Me trató muy bien. Tuve la suerte de conocer a una familia, la de José Vizcaíno, que me trató como si fuera de casa. Era como si tuviera a mis padres en León. Hacíamos deporte, me invitaban a comer, iba a La Venatoria con ellos... En León, casi hasta engordo, pero por lo bien que me trataron. - ¿Sigue los resultados de la Cultural? - Hombre, no me entero todos los domingos, pero sí que suelo saber de vez en cuando cómo va. - Es fácil. En la mitad de la tabla¿ Se debate entre el puesto 11 o el 12¿ - Es que resulta difícil encadenar una racha buena en categorías como Segunda B. Pero si se pilla una, hay que aprovechar. - ¿Cómo fue trabajar con Schuster, o en el Sevilla, Racing y ahora en el Getafe? - En Primera, los equipos grandes, con una repercusión mediática tan grande, están siempre de actualidad. Pero yo ahora estoy muy contento en el Getafe, porque el año del Racing lo pasé muy mal. A Schuster da gusto verle ahora tirar faltas. Todavía las mete. - De vez en cuando se oye: «Casquero, selección». - Sí, tanto en Sevilla como aquí, ha habido momentos en los que se ha comentado. Pero te repito que hay otros equipos con un poder mediático mayor. - Míchel decía que usted era el sucesor de Guardiola. - Se lo agradezco. Yo intento trabajar para que el equipo consiga unos objetivos que en el caso del Getafe son colectivos.