Diario de León

Liga de Campeones

El Ademar dice adiós a Europa (32-26)

El equipo leonés no se arrugó pero el Kiel recordó que es el campeón de la Champions Jordi Ribera: «El equipo ha dado siempre la cara y con un gran nivel de entrega»

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Georgino Fernández - enviado especial | kiel
León

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No pudo ser. Jugar las semifinales de la Champions seguirá quedando como una de las asignaturas pendientes del Ademar. Hacía falta casi un milagro, el partido del siglo, para derrotar al Kiel alemán, el actual campeón de Europa y... los cielos no fueron ayer benévolos con el equipo leonés. Si ya de por sí el equipo llegaba mermado a la cita (faltaban Jakobsen y Garralda) a los cinco minutos se quedó sin el lateral húngaro Laluska, afectado por una conmoción cerebral tras recibir un golpe en la cabeza. Literalmente, la primera línea ademarista quedaba hecha trizas. Demasiada ventaja para un Kiel que es un equipo grandioso y que ademnás jugaba en casa, con todo lo que eso implica. En todo caso, el Ademar no se arrugó, metió el miedo en el cuerpo a los alemanes en algunas fases del partido y cayó dignamente. En lo que respecta al encuentro, en los primeros cinco minutos el Kiel salió «a morder» que se dice en el argot. Salió con ansia de dejar el partido resuelto cuanto antes. Con un Omeyer que lo paraba todo el Kiel se puso con un 4-1 preocupante. En siete minutos el Ademar sólo hizo dos goles y los dos fuerorn de penaltis transformados por Stranovsky. Con un ataque posicional demoledor, el balón circulando como por tiralíneas y realizando alternativas en defensa pasando del 6-0 al 5-1, el Kiel abrió brecha con un Andersson letal en el lanzamiento. Sólo las acciones de Stranovsky sujetaban al Ademar al partido. Con 7-3 en el marcador y un juego nervioso, Jordi Ribera pidió tiempo muerto para intentar centrar al equipo. El juego mejoró y también la aportación de Alilovic que empezó a recordar al del pasado lunes ante el Barcelona. Los leoneses recuperran terreno: se ponen 7-5 al filo del minuto quince. Serdarusic saca a toda su artillería: Karabatic, Andersson, Jicha, y Ahlm. Ribera, por la baja de Laluska, debe jugar con tres pequeños: Sarmiento de central, Stranovsky y Costa de laterales. El combate parece desequilibrado, pero Stranovsky con un cañonazo por bajo pone al Ademar a sólo uno de distancia: 9-8. Hay partido por delante. Ya no llueve como llovía. Sin embargo, otro arreón con dos letales contraataques (el arma que más temía el Ademar) vuelve a llenar de nubarrones el horizonte pese al acierto de un inspirado Sarmiento. Y eso que la gran estrella del Kiel, Karabatic, no estrenó su casillero hasta el minuto 24. Una lástima porque se inspiró y hasta el final abanderó el ataque de su equipo lanzando o dando asistencias magníficas al pivote. Al final delos primeros treinta minutos el luminoso reflejaba un tanteador de 18-14 a favor del Kiel. La segunda parte arrancó con un acertado Saric en la portería. Lo malo es que enfrente Omeyer también lo estaba. Y el Kiel empezaba a correr. Y eso era una mala noticia para el Ademar. Ribera cambia la defensa y si los de Serdarusic no abre una brecha aún mayor es por Saric. Pero incluso en los rechaces de contras paradas por el bosnio los alemanes llegan en oleada con hasta dos jugadores más. Y fusilan. A los trece minutos el Ademar cae por 24-17. Toca gran remontada o la andadura en la Champions tiene los minutos contados. Ribera cambia a defensa 4-2 y Costa y Urdiales abanderan el ataque del Ademar con dos tantos casi seguidos. Pero las cosas varían poco. El colchón del Kiel es demasiado mullido. A falta de algo más de seis minutos el Sparkassen Arena es una fiesta con los 11.000 alemanes haciendo la ola y disfrutando con la victoria de su equipo por 31-23. El parcial de 1-3 del Ademar en los cinco últimos minutos no sirvió más que para maquillar un poco el resultado final.

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