El Begar firma otra jornada épica en Vitoria (88-93)
Los leoneses superaron al Tau de principio a fin en un choque completo en todas sus líneas Los entrenadores: Gustavo Aranzana (Begar) |

El rostro de Evans en la disputa por el balón refleja el esfuerzo de todo el equipo
Sí se puede y además es posible. Ese era el grito de guerra del medio centenar de seguidores leoneses que ayer arroparon al Begar en Vitoria. Y los jugadores le respondieron como mejor saben, superando a todo un Tau, un grande que ayer no lo fue tanto a manos de un equipo que ya acumula tres encuentros como forastero sellados de manera positiva (Granada, Fuenlabrada y Vitoria) y que otra vez demostró que se merece mantener el sello ACB. No pudieron empezar mejor las cosas para los leoneses. Dos canastas de Barnes, ayer todo un coloso bajo los aros, situaban la primera ventaja a su favor que ni el parcial de 6-0 local firmado por Rakocevic y Teletovic logró inquietar. Y es que ayer los de Aranzana , a pesar de la baja de Hughes, se mostraban seguros en defensa, poniendo además en la práctica una de las premisas en las que tanto había incidido el técnico a lo largo de la semana, anticiparse al rival y evitar que su línea de creación dispusiera de tiempo y metros para pensar. Desde el empate a seis el Begar fue el encargado de ejercer el liderazgo del choque. Sus ventajas oscilaban entre los dos y cuatro puntos, cortas si se tiene en cuenta el rival que tenían enfrente pero revitalizadoras y claro síntoma de que este podía ser su partido. Urtasun y Bulfoni lo dejaron claro a pesar de que Teletovic llegaba a acertar por tres veces ante el aro leonés desde la línea de tres puntos. Ni la segunda personal de Sundov amenazó la estabilidad de la nave leonesa. Y es que ayer las rotaciones sí cumplieron a la perfección su cometido, desde Otegui a Evans. Fruto esa situación fue un nuevo «acelerón» del Begar que posibilitaba su máxima renta a un minuto para cerrar el primer cuarto (16-24). El Tau, que llegó a maquillar el panorama con un triple de Teletovic (19-24) se veía incapaz de contrarrestar el buen juego leonés que no sólo alcanzaba su faceta productora sino la defensiva, impidiendo que los vitorianos realizaran lo que mejor saben, correr y anotar. La valoración de 13-37 a favor de los de Aranzana lo dijo todo. Ni el minuto de impass entre la primera y segunda entrega varió demasiado la decoración. Splitter intentó poner remedio a la sangría que para los suyos representaba el juego leonés, pero apenas lograba reducir a tres puntos la desventaja. Por esos derroteros se iba a navegar durante los diez minutos anteriores al descanso aunque una antideportiva demasiado rigurosa señalada a Evans colocaba al Tau por segunda vez en todo el choque por delante (33-32). Pero fue un ver y no ver. De eso se encargaron Sundov, Evans y Otegui que en sólo tres acciones devolvieron el mando al Begar en el marcador (35-38). Con dos cuartos aún por disputar los de Aranzana habían construido una parte importante de la escalera que les iba a conducir a firmar otra gesta. Con Mickeal y Splitter cono principales amenazas vitorianas los de Aranzana debían resistir al menos los primeros minutos de la ofensiva local. Pero ni esta llegó ni el Begar acusó el cansancio. Todo lo contrario. Incluso el margen llegó a crecer hasta la barrera de los diez puntos. Con un Jackson soberbio en la dirección de juego, un Barnes pletórico en la zona, lugar en el que Sundov también estuvo notable y un dúo letal en el juego exterior (Bulfoni-Urtasun), el Begar demostraba que en esta liga el pez chico a veces se come al grande y que con casta, coraje y entrega no hay nada imposible. Todo este condimento supuso incluso que al término del tercer cuarto el margen de maniobra fuera superior (58-75). Pero el verdadero festival leonés vendría en la última entrega. Ni la reacción vitoriana liderada por Splitter y Teletovic asustó a los de Aranzana. Si la situación se atascaba ahí estaba cualquier integrante de la plantilla leonesa para sacar las castañas del fuego. Hasta Barnes se atrevió a intentar un triple. Con una defensa casi sin resquicios que posibilitaba los contrataques el Begar resistió cuando y como quiso. Con 77-82 el Tau aún soñaba con una remontada que no se había merecido pero en ese instante apareció la mano de Urtasun para anotar el 77-84. Los triples y las continuas faltas locales no frenaron la producción de un Begar que ayer alentó de ilusión y esperanza a su fiel hinchada.