Diario de León

Alilovic hace fuerte al Ademar en la tercera plaza

El Teucro tropieza contra el portero del equipo leonés, una muralla inexpugnable

La afición leonesa jaló al Ademar, especialmente las paradas de Alilovic

La afición leonesa jaló al Ademar, especialmente las paradas de Alilovic

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Ángel Magdaleno - pontevedra
León

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El Adem ar León no sólo animó la Liga Asobal hasta donde se merece con su empate la jornada pasada ante el líder BM Ciudad Real, sino que además se ha demostrado a sí mismo una vez más que es un equipo capaz de ganar a cualquier rival y eso, con el nivel del balonmano español, es mucho. La resaca de tan gran partido traía un nuevo enfrentamiento en tierras gallegas ante el correoso Teucro, décimo de la tabla, la mitad de triunfos que su rival, en el que el grupo de Jordi Ribera buscaría, como siempre, la victoria. El Ademar impuso su ley desde el principio y, apenas rebasado el minuto diez, no dio opciones a su rival y fue siempre ganando. Pese a eso, el enfrentamiento entre Teucro y Ademar resultó un bonito partido de balonmano con un Teucro que no especuló nunca con su juego y que había salido a la pista crecido tras el triunfo en Santander ante el Teka y con la tranquilidad que da el hecho de saberse, un año más, equipo de la competitiva Liga Asobal. Los hombres de Tillo ofrecieron un buen partido ante un rival tan potente como el Ademar León, que busca la presencia el año que viene en la Liga de Campeones. El público disfrutó de lo lindo con el juego de ambos y aplaudió la disputa en la cancha. Sobre todo en los primeros veinte minutos de partido en los que el Teucro hizo frente al equipo de Jordi Ribera. Sin duda esos minutos en los que el partido fue muy igualado en su marcador resultaron los más emocionantes y vistosos, pues ambos ofrecieron un balonmano de ataque y más ataque que convertía el juego en un ir y venir constante de una portería a otra. El Teucro peleó pero no pudo con el Ademar. Alilovic bien merece la entrada León tuvo bajo los palos un más que inspirado Alilovic. De hecho, un espectador al acabar el partido decía que sólo por la actuación del guardameta croata ya había valido la pena pagar una entrada. Y es que el portero del Ademar dio un auténtico recital de paradas, en todas las posiciones posibles, a lo largo de la hora de partido. Y eso que su rival en la portería contraria no estuvo nada mal. Vladimir Bozic, en la primera parte, tampoco se quedó a la zaga y rivalizó con él en grandes paradas. En el minuto veinte de juego, el Ademar metió una marcha más a su juego, sin duda ayudado por la presencia de un banquillo más potente y amplio que dio cumplido descanso a los jugadores titulares. Además, los de León comenzaron a defender con fuerza y mucho nervio en la zona central neutralizando a la parte más fuerte del Teucro, su primera línea. Por contra, en ataque el equipo de Jordi Ribera realizó una gran labor colectiva en la que cabe destacar sobre todo la dirección de Sarmiento, que está en un estado de forma extraordinario, así como la actuación de un demoledor Julen Aginalgalde en su posición de pivote. Ese tandem terminó por acabar con la resistencia e ilusiones teucristas, pues con el paso de los minutos los locales comenzaron a notar el cansancio de los complicados y duros partidos jugados ante dos rivales directos como Granollers y Teka. El partido llegó al descanso con una ventaja favorable a los visitantes de tres goles, 10-13. A la vuelta de los vestuarios el partido ya no tendría color pues el Ademar León se mostró muy superior. A pesar de que el Teucro trató de ser honesto con su juego y siguió peleando ofreciendo su mejor balonmano, ya no ofreció resistencia creíble a los leoneses. En frente estaba un potente equipo capaz de ganar cualquier rival. Además, para desesperación de jugadores, cuerpo técnico y grada local, si no podía el Ademar para eso estaba Alilovic. Inmenso, hizo paradas extraordinarias de todas facturas que aburrieron a los teucristas y les impidieron cualquier intentona de acercarse en el marcador. Así, el equipo de León gozó de todas las ventajas posibles y en todo momento durante la segunda parte, sus ventajas oscilaron siempre entre los cinco y los siete goles de diferencia y su victoria nuca correría peligro. Al final, el público presente en el Municpal de Pontevedra se marchó satisfecho con el partido visto, pues había presenciado un gran espectáculo. Pese a etar en cancha contraria, el Ademar se llevó una salva de aplausos.

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