El Bernabéu aplaza el alirón
El Madrid brilla a las puertas del título que ha demorado la victoria del Villarreal ante el Betis. Con Saviola recuperado, los blancos superaron a un Athletic alegre que tuvo opciones Dos protagonistas:

Gurpegui fue titular ayer ante el Real Madrid
No cantó el alirón por mérito del Villarreal pero lo ensayó ante un público entregado. Un Madrid notable, versátil, perseverante, fluido y vistoso, dio buena cuenta del Athletic en el Bernabéu y recuperó incluso a Saviola. Sufrió en la primera mitad, donde un Casillas soberbio volvió a resultar la 'bestia negra' de los leones y detuvo un penalti a Garmendia, pero se paseó en la reanudación y alejó a los vascos de Europa. A falta de cuatro jornadas, aventaja en diez puntos al submarino amarillo y en 14 al Barça. Para ser campeón en Pamplona, le sirve con firmar el mismo resultado que consiga el Villarreal en casa contra el Getafe e incluso perder si los levantinos no ganan. Schuster apostó por Saviola en lugar de Robben y el Conejo se esforzó mostrarse en su cuarto encuentro como titular, quizá pensando en conseguir una buena salida a final de curso. Formó pareja con Raúl, listísimo a la hora de arrancar al límite del fuera de juego, y estuvo rápido, versátil, incisivo, profundo, muy peligroso. Gracias a su olfato goleador, se aprovechó de un mal despeje de Armando para adelantar a los blancos antes del primer cuarto de hora. Mientras le aguantó el físico, el argentino estuvo en casi todas. Con Gago, Guti y sobre todo Sneijder entonados y dos puntas móviles, el Madrid se gustaba ante un rival alegre y blando atrás, donde el reaparecido Gurpegui acusó sus dos años de inactividad por dopaje. Pero en su afán por agradar, brindaba espacios a un Athletic alegre que inquietaba cada vez que encontraba a Llorente. Gracias a su envergadura, el riojano ganaba a Heinze y complicaba la vida a Pepe, aficionado a sacar los brazos más de la cuenta. A causa de su inferioridad física, el argentino cometió un penalti que lanzó con potencia Garmendia y desvió Iker a córner. El portero, espléndido, ya había sacado una mano milagrosa tras un cabezazo de Etxeberria. Tras ver las orejas al lobo, el Madrid aumentó el ritmo en la reanudación. Buscó con ahínco el gol y trazó buenas combinaciones que hicieron disfrutar al Bernabéu. Y todo se decidió cuando Schuster movió ficha. El alemán dio minutos a Higuaín y Robben, descanso a Raúl y Robinho, y acertó de pleno. Entre el argentino y el holandés firmaban el segundo en una acción de tiralíneas e instantes después el Pipa firmó el tercero.