Gasol, el ángel de los Lakers
Pau, con 19 puntos y 13 rebotes, fue esta vez decisivo para alargar la final al sexto partido
Los Lakers de Los Ángeles salvaron el primer «match ball» que tenían los Celtics para erigirse en campeones de la NBA y con su victoria por 103-98 enviaron la Final de nuevo a Boston. El trío angelino formado por Kobe Bryant -25 puntos-, Odom -20 y 11 rebotes- y Gasol -19 y 13 rebotes-, eclipsó la labor de un superlativo Pierce, autor de 38 puntos. El milagro para los Lakers empezaba por ganar ayer. No piensan en que deben imponerse en tres partidos consecutivos, dos de ellos en feudo ajeno, sino en ir día a día y disputar cada duelo, cada 48 minutos, de forma independiente. Y así dieron el primer paso. Los californianos volvieron a comenzar con energía y determinación (39-22), pero los Celtics, a una sola victoria de hacerse con su decimoséptimo anillo y con la sensible baja de su pívot titular Kendrick Perkins, volvieron a contar con un Pierce esplendoroso. Gasol, muy activo a ambos lados de la cancha, y Bryant, con cuatro triples, 15 puntos y un auténtico recital de juego en el primer cuarto, parecían querer repetir el guión del pasado jueves, aunque esta vez no estaban dispuestos a que el final les deparase otra desagradable sorpresa, a pesar de que en ocasiones, apuntaba a ello. Phil Jackson, técnico de los locales, sorprendió a propios y extraños al contar por primera vez en la Final con el pívot Chris Mihm y disponer de un quinteto de todo reservas, excepto Lamar Odom, durante gran parte del segundo periodo. Resultado: de ir ganando por 41-22 pasaron en unos minutos al 43-39. El parcial, de 2-17, era escandaloso. Los angelinos volvían a naufragar incluso con Bryant, Gasol y Fisher de nuevo en cancha. El causante del destrozo tenía nombre propio: Pierce. Al descanso casi llegaba la sangre al río (55-52), y eso que Garnett pasó los últimos minutos en el banquillo con tres faltas personales. Ray Allen, tan enchufado como en el resto de la serie, puso las tablas (57-57), y Pierce, desde la personal, dio a los suyos la primera ventaja. Gasol volvió a cuajar buenos minutos, asumiendo la responsabilidad en ataque, pero fue un triple del serbio Radmanovic lo que volvió a dar aire a los Lakers (71-64). Sin alardes, con mucho sufrimiento y apoyados en el despiste de las filas visitantes, los Lakers escalaron hasta los nueve de diferencia (79-70). Un triple de Odom (84-72) dio el aliento que necesitaban , el empujón para generar la confianza suficiente de que, esta vez, el guión de esta película iba a depararles un epílogo positivo. Los Lakers vivían los mejores minutos en toda la final de Farmar y, posiblemente, de Gasol, magnífico en su defensa a Garnett y decisivo en determinadas acciones ofensivas. Y ahí los Laker lograron darle nuevamente vida a la final que ahora pierden por 2-3. Pau Gasol, pletórico El ala-pívot de los Lakers de Los Ángeles Pau Gasol dijo tras el quinto encuentro de la final , que si el conjunto californiano logra vencer el sexto partido, los Celtics de Boston sufrirán «una presión enorme. Estoy sat isfecho por la victoria y por el trabajo hecho», admitió el español. «Vamos a por el sexto, que es tan importante como el de hoy; somos conscientes de que va a ser difícil y que nadie lo ha hecho (remontar un 1-3) hasta ahora. Pero vamos partido a partido y si logramos la victoria en el sexto, la presión para ellos va a ser enorme».