Final de Wimbledon
Nadal se consagra en Wimbledon
Salvó dos bolas de partido y superó a Roger Federer en la final más larga de la historia Único español con cinco Grand Slams

R afael Nadal se ha consagrado como campeón sobre la hierba de Wimbledon después de su quinta comparecencia en el torneo. En la final más larga de la historia de la competición (duró 4 horas y 48 minutos) se impuso a Roger Federer por 6-4, 6-4, 6-7 (5), 6-7 (8) y 9-7. Por el contrario, el balear ha segado de cuajo las aspiraciones de un Roger Federer, líder mundial, que aspiraba a lograr su sexta victoria consecutiva en el césped londinense. En todo caso, el partido entre los dos primeros del mundo puede ser considerado como un espectáculo de absoluta fantasía. Los dos tenistas brillaron a la máxima altura y ofrecieron una demostración de su envidiable dominio de todos y cada uno de los golpes que se utilizan para tratar de batir al adversario. Como en el circo, uno y otro finalista, lograron aquello del (más difícil todavía). Los tiros cruzados, los paralelos, las bolas rasas hasta la exageración, con la dificultad de respuesta que ese recurso conlleva, cautivaron a los 15.000 afiionados que abarrotaron las gradas de la pista central. A todo esto, hay que añadir otra seria dificultad para los dos: la fuerza del viento. Dominar la bola con remolinos de aire no es nada sencillo y Federer y Nadal acertaron en la consecución de tiros inesperados desde ángulos insospechados. Como premio a su esfuerzo, el campeón recibió 952.500 euros y el finalista 476.250. El último jugador en hacer un doblete (victorias en el mismo año en Roland Garros y Wimbledon) fue el sueco Bjorn Borg en 1980. Ahora, al cabo de 28 años, se ha producido idéntica conquista por parte de Rafael Nadal, número dos de la clasificación mundial. En ambas finales, el mallorquín superó al suizo Roger Federer, primero del ranking. (La victoria de Rafa es una cosa hecha), se atrevió a aventurar este domingo Ramón Calderón, presidente del Real Madrid, en una rápida visita que hizo a la sala de prensa antes de que comenzara el encuentro entre Federer y Nadal. Calderón lo tenía muy claro. No falló en su profecía, porque Nadal desarrolló un trabajo propio de los grandes campeones, de los que han pasado a la historia como míticos de la raqueta. Una vez más pisó a fondo el acelerador en busca de los puntos sin importarle el riesgo que corría en algunas acciones tremendamente complicadas En el segundo set, el panorama se presentó más prometedor que nunca para un Federer que llegó a tener 3-0 de ventaja y posteriormente 4-1. Lo tenía todo a su favor para intentar equilibrar el resultado. Sin embargo, apareció de nuevo el Nadal irresistible, el Nadal combativo, el que no da una bola por perdida y, uno tras otro, logró remontar hasta establecer el segundo 6-4 a su favor. En el décimo juego de esa segunda manga, el juez de silla, el francés Pascale María, decidió, por fin, dar un aviso a Nadal por su excesiva tardanza en la realización del saque. A Nadal no le gustó la decisión, pero no por ello perdió su sentido de la concentración en el juego. Ocasión desperdiciada En el séptimo juego de ese tercer set Nadal desaprovechó su gran ocasión para la ruptura del servicio. Tenía el saque en su poder Federer y de pronto, tras la disputa de los tres primeros puntos, el suizo se vio con un amenazador 0-40, pero el de Manacor, lejos de resolver favorablemente la situación, no pudo impedir que el de Basilea se anotara el juego para situarse con ventaja de 4-3. Nadal igualó a cuatro y el suizo volvió a ponerse por delante con 5-4, momento en el que el juez de silla suspendió el partido ante la aparición de lluvia. Dos bolas de partido Nadal tuvo dos ocasiones en el cuarto set, durante el desempate, para sentenciar el partido, pero no logró su objetivo. En ese cuarto set, décimo juego, llegó a tener un 0-30 con servicio de Federer y antes, en el tercer período, dejó volar un favorable 0-40 con saque del suizo. En cualquier caso, ahí está el sensacional triunfo del mallorquín, cuyo partido decisivo terminó pasadas las nueve y quince minutos. Tras lograr el punto definitivo, Nadal se dejó caer de espaldas.