Diario de León

«Xibanya is different»

La delegación española rompe el protocolo por completo y regaló a los chinos el desfile más divertido y original de los 204 equipos de los Juegos, una procesión que duró dos horas

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Enrique Yunta - pekín
León

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La diversión por bandera. Spain - Xi banya en mandarín- is different. Tremendo, inaudito, divertidísimo. Se montó una buena cuando al equipo español le tocó desfilar. David Cal portaba la bandera y casi todos los deportistas acudieron timiditos hasta que llegaron a la zona del palco. Saludaban los Príncipes en una imagen para el recuerdo y los deportistas enloquecieron. También se puso en pie Juan Antonio Samaranch y la cámara se centró en Gasol y Nadal, que simuló un paso torero con su gorro. De repente se rompió el protocolo por completo. Llegó a la cámara de TVE y fueron todos a saludar. «¡Mamá, te quiero!», «¡España, España!». Lo más gracioso. Se fue estirando la expedición y cuando Cal llegaba a la línea de meta opuesta a la de los cien metros los rezagados ni siquiera habían tomado la curva. En un mundo en donde el orden es genético, España lío un buen pollo. Retrasó la salida de Bermudas, que quedó eclipsada, y el pitote fue máximo cuando se subieron todos al estrado dedicado a la bandera de China. La ovación fue tremenda. ¡A por ellos, España! Todo genial, una ceremonia espectacular. Lástima del calor, para qué engañar al personal. El Nido de Pekín fue un horno, la sauna más grande jamás vista. El calor en el estadio olímpico fue insoportable, la peor sensación de bochorno de la historia. No hace sol en China, pero lo del calor no es normal. Las camisetas de los aficionados estaban empapadas, chorreando, mil veces peor que José Antonio Camacho en el Mundial de Japón y Corea del 2002. Los periodistas recurrían a un ventilador que se alimentaba a través de un puerto USB del ordenador, pero nada, ni una brisa de aire. Y los deportistas trajeados, lo que debieron soportar durante el interminable desfile de banderas.

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