Phelps, el quinto fantástico
Gana su tercer oro en Pekín y suma nueve contando los seis logrados en Atenas
El nadador estadounidense Michael Phelps es la mayor sensación de los Juegos: ayer sumó su tercer oro en Pekín y hoy puede convertirse en el deportista olímpico más laureado de la historia con diez títulos. Así es Michael Phelps, que lo hace todo a lo grande. Y encima lo hace vistoso, regala poesía disfrazada de natación. Ahí, en la piscina, es mejor que nadie, un disfrute para los ojos de cualquiera por mucho que no entienda el desarrollo de este deporte que tiene héroe para rato. Y parece que lo haga sin sufrir, da la sensación de que marea a sus rivales hasta llevarles a la impotencia extrema. Su tercer oro en Pekín es el noveno si se suman a los seis de Atenas. Ya está por derecho propio entre los más grandes, compartiendo posteridad con Paavo Nurmi (atletismo), Larissa Latinina (gimnasia), Mark Spitz (natación) y Carl Lewis (atletismo), los cuatro fantásticos que habían logrado los mismos títulos que ostenta ahora Phelps. Y el miércoles, a estas horas, puede que lleve once ya que esta madrugada habrá disputado las finales del 200 mariposa y del 4x200 estilos, que no se le pueden escapar salvo hecatombe mayúscula. La del martes fue la del 200 libre, la única prueba individual que se le resistió en Atenas.