Juegos Olímpicos | Pekín 2008
La madrugada crucial de Manolo y Lidia Comienza el espectáculo, con permiso de Phelps
El lanzador leonés se despide en Pekín de los Juegos después de participar en cuatro. La haltera berciana debutó en una cita olímpica histórica: los hombres más rápidos de la Tierra se baten en el Nido, un estadio q
1 Un campeón modesto Martínez se ha fijado un objetivo modesto: mejorar su marca del año, que hasta hoy es de 20,39 al aire libre. Un centímetro más necesitará para estar en la finalza. 2 Sin planes de medalla Si logra pasar a la final, Manolo Martínez ratará de lanzar un poco más, pero ni en sus planes más atrevidos entra el podio. E s el adiós. Como un gladiador en el Circo romano. Así se sintió el lanzador leonés Manolo Martínez cuando esta madrugada entró en el Estadio Nacional de Pekín, El Nido, para participar por última vez en unos Juegos Olímpicos. No habrá ya para él más citas con los dioses del Olimpo. Él, que ha estado en cuatro ocasiones en el lugar donde se dan cita los escogidos. El capitán del equipo nacional de atletismo tiene un largo currículum que incluye cuatro citas olímpicas: Atlanta 96, Sydney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008. Una carrera cuajada de esfuerzo y éxitos. Y de fortuna. Tanto, que ha conseguido lanzar en el mismísimo lugar donde se reunían los primeros atletas de la historia para dirimir quién era el hijo de los dioses: Olimpia. «Mejor deséame suerte», dice al otro lado del teléfono desde el otro extremo del mundo. La ha tenido. Al margen del resultado. A las 6,30 de la madrugada, otra atleta de la provincia debutaba en unos Juegos Olímpicos. La haltera berciana Lidia Valentín iniciaba en China su andadura olímpica. Valentín toma el relevo el día en que Manolo Martínez cierra una página histórica del deporte leonés. Lo hizo en plena madrugada de León (03.05 hora española). En el mismo lugar y a la misma hora en que se batían los hombres más rápidos de la Tierra. El más pesado y los más ligeros del mundo en un duelo contra las leyes de la resistencia humana. Superando todas las barreras del dolor físico en busca de un segundo de gloria. Para merecer la corona de laurel y ser admitido en el Olimpo. Su gran final. «Me siento como los gladiadores cuando penetraban en el Coliseo de Roma. Este estadio es impresionante» MANOLO MARTÍNEZ Lanzador leonés Llega la hora del atletismo. El deporte de todos los deportes, el rey de los Juegos Olímpicos, el vivero de las grandes emociones. Bolt, Powell y Gay se disponen a disputar mañana (16.30 hora española) la mejor final de 100 metros de todos los tiempos. Pekín verá también el nuevo duelo enttre Paquillo Fernández y Jefferson Pérez en 20 km marcha (sábado, 03.00 en España). Es la hora de los dioses.