David Cal, una plata con resignación
Como los grandes campeones, el palista gallego apenas celebra su segundo puesto en 1.000 metros y se prepara para obtener hoy el oro olímpico en la prueba de 500

Almudena Cid ejecuta su ejercicio de cinta en la ronda de clasificación
Es algo propio de los grandes campeones. Para ellos sólo el oro es suficiente y tienen que hacer un esfuerzo de resignación para conformarse con menos. Es lo que le ocurrió a David Cal en Shunyi. El palista gallego no pudo revalidar su título olímpico en la prueba de 1.000 metros de canoa canadiense y su segundo puesto -al fin y al cabo, una plata que sería el sueño de tantos deportistas- le supo a poco aunque intentara disimularlo. La prueba tenía dos claros favoritos, Attila Sandor Vajda y David Cal, toda vez que el alemán Andreas Dittmer había dado serias muestras de flaqueza en las semifinales; tantas, que ni siquiera pudo clasificarse para la final de 500 metros siendo el campeón olímpico de la distancia. Sobre el papel, la igualdad era extrema entre el húngaro y el español, de modo que las condiciones ambientales en las que se disputara la carrera iban a ser decisivas a juicio de los técnicos. Los marcadores electrónicos no tardaron en aportar esos datos clave: 32 grados de temperatura, 47 de humedad y un leve viento de 4 kilómetros por hora. En principio, nada raro. Lo que se esperaba. El calor no era problema. La humedad resultaba un poco molesta, pero no suponía un hándicap a tener en cuenta. A mitad de la prueba, la final estaba todavía sin definir. El uzbeko Vadim Menkov iba como un tiro y el español había adelantado hasta la segunda posición y seguía manteniendo casi una canoa de ventaja respecto a su máximo rival. Todo pintaba bien, pero entonces llegó el formidable arreón del húngaro, que contó con un gran apoyo en las gradas. El palista de Szeged puso un ritmo altísimo y su remontada resultó espectacular. En los siguientes 250 metros sacó un segundo y medio a Cal, que lo dio todo pero fue incapaz de seguirle. En la línea de meta, el húngaro le superó por más de dos segundos. Como Xuxo Morlán se temía, había sido una final perfecta para él.