Un hombre de fe en el sprint
Bennati gana la etapa y Contador y Sastre tuvieron que poner pie a tierra para no caerse
Alberto Contador, que logró dos segundos de bonificación en un sprint intermedio, y Carlos Sastre llevaban un día tranquilo, una etapa cómoda, iluminada por el sol que calentaba a base de bien en Castilla-La Mancha. Cuando Daniele Bennati iba camino de conseguir el triunfo, estaban viendo prácticamente la pancarta de meta. Entre el murmullo de los aficionados oyeron el ruido que hacen los frenos de las bicicletas cuando se tira de ellos. Y los dos frenaron por intuición, por experiencia. Eso les salvó de tener un percance serio en el circuito urbano que había en la llegada a Puertollano. «He visto a Leipheimer, que iba delante mío, que se paraba, y yo he hecho lo mismo. Me he golpeado la rodilla y he puesto el pie en el suelo», explicaba Contador. Estaba sereno. Había evitado un peligro importante. Carlos Sastre también vio el desastre muy cerca: «No he llegado a caerme al suelo». No pudieron decir lo mismo Ardila, Horrillo, Klöden, Schumacher, Geslin y otros. El grupo se resintió, se constriñó. El sprint que estaba preparando Liquigas no acabó por desbaratarse del todo, pero no fue lo mismo. Había dudas respecto a ese percance, si se habían producido dentro de los tres últimos kilómetros. Los jueces dijeron que no, por lo que se picaron tiempos. Klöden, el peor parado El peor parado fue Andreas Klöden, que cedió 4:12, que no le impedirá intentar ganar la contrarreloj, pero le deja fuera de la general. Otro alemán, Schumacher, cedió 4:36. También es favorito en la crono. A Daniele Bennati no le importó. El corredor del que se decía hace un año que no iría al mundial con su país, Italia, por cambiar de equipo, dejó Lampre para marcharse al Liquigas, no lleva una buena temporada. No pudo correr el Tour de Francia. Tuvo problemas en el inicio de la campaña. Pero Benatti tiene fe en sus posibilidades como ciclista y también en su vida personal. Y eso le ha ayudado para volver a meterse en las llegadas, a quitarse la presión. «Confío en mi equipo. Corioni, Pozzato, Quinziato y Vanoti me lo han preparado muy bien. Este triunfo es también de ellos» decía el líder. Con una planta excepcional, Bennati llevaba escrito en su bicicleta el año pasado dos números, 4-13, que corresponden a una cita bíblica, es decir versículo cuatro, capítulo trece. «Perdí todo el comienzo de temporada debido a unos problemas que tuve con las zapatillas y que me afectó a un tendón de la pierna izquierda». Se quedó sin correr las clásicas. Para un ciclista italiano, el Giro lo es todo. Una tendinitis Lo corrió sin estar bien preparado y acabó con una tendinitis en la pierna derecha. Tuvo que recurrir a un amigo, el ex jugador de la Juventus, Fabrizio Ravanelli, que le llevó a los servicios médicos de su equipo, donde le solucionaron el problema. Ha vuelto a ganar. El sprint era ideal para él, lineal, con 180 metros desde la curva hasta la meta. A Boonen le faltó distancia. A Koldo Fernández de Larrea, el corredor de Euskaltel-Euskadi, lo que le falta es compañía, contar con alguien a su lado que le permita ir más descansado, no tener que arrancar desde tan atrás. Un asunto estructural No es problema de sus compañeros, que hacen lo que pueden. Es un asunto estructural, de equipo, que cada vez se nota más. No es una formación preparada para un hombre rápido y duele el alma verle ir siempre a remolque. Si logra un día vencer a Bennati o a Boonen en esta Vuelta será un milagro. Las etapas se ganan, normalmente, por centímetros, y el alavés cuando se mueve lleva metros perdidos, se ha tragado todo el viento de los kilómetros finales y va mendigando una rueda a la que poder acogerse. Una pena, porque rápido es. ¿Qué es la Vuelta a España? El chiste, con todos los respetos para los ciclistas, ya circula por el pelotón: un corredor del Andalucía escapado y el sprint final, en el que por el momento hay variación de nombres. Primero fue Jesús Rosendo, luego Manuel Ortega y este martes le tocó a José Antonio López Gil, el malagueta . Andalucía sigue peleando contra equipos completos que se juegan la carrera en las primeras etapas, o lo que es lo mismo, contra un imposible, un muro que no hay forma humana de poder sobrepasar.