Más cabeza que liderato (0-0)
Empate sin goles en Sestao entre el que era líder de la categoría y el conjunto vasco del Sestao River, en un encuentro donde predominó el respeto entre dos conjuntos y donde estaba en juego el liderato de la categoría, que fue a parar a manos del Real Unión al término de la jornada, que hizo los deberes venciendo al Racing de Ferrol. Ni leoneses ni vascos pudieron abrir la lata en un encuentro pastoso y sin demasiado juego. Con el liderato del grupo en juego, la Cultural viajó hasta Sestao en busca de su tercera victoria consecutiva y su cuarto encuentro añadiendo puntos a su bolsillo en el estadio vasco, imbatido hasta la fecha. El líder de la categoría tenía bien presente el pinchazo del Lemona ante el Lugo, que le podría suponer una buena oportunidad para poner tierra de por medio en una zona cabecera de la tabla muy cotizada y ajustada jornada a jornada. El conjunto leonés no consiguió someter su juego ante un conjunto bien organizado atrás y que no dejaba a los foráneos crear de la línea de tres cuartos hacia delante. El Sestao, que ya en el último encuentro disputado en Las Llanas consiguió mantener su portería a cero y que también acabó zanjando el encuentro sin movilidad en el marcador ante el Barakaldo, puso toda la carne en el asador en línea defensiva para sostener los primeros latigazos ofensivos que supuestamente iba a lanzar el conjunto leonés. La Cultural, que en su último desplazamiento supo aprovechar su oportunidad para llevarse los tres puntos de Zamora, no pudo hacer lo mismo en Sestao ante un equipo muy rocoso que no perdió el equilibrio en sus dos tercios de campo y que maniató al poderío ofensivo de los leoneses durante gran parte del encuentro. Zabala agrede a un culturalista Durante el descanso, el colegiado navarro Eduardo Prieto Iglesias, expulsó al preparador físico del Sestao River, Gorka Zabala Lasa, «por agarrar del cuello a un jugador adversario en el acceso al túnel de vestuarios, empujándole a continuación pero sin producirle lesión aparente», según señala el acta arbitral. La segunda mitad volvió a navegar por los mismo fueros. La seguridad defensiva de ambos conjuntos no daba derecho a la confusión y a coger desprevenido al rival. Si algo se mantuvo en el encuentro, además del empate inicial, fue la concentración zaguera de ambos conjuntos. José Bermúdez, portero del conjunto leonés, pasó a ser un espectador más en el segundo acto, viendo como el juego de ambos contendientes se desarrollaba casi en su plenitud en el centro del campo. El balón, mejor circulado por los foráneos, se movía con intensidad por el centro, aunque el juego por las bandas resultaba casi imposible, debido a las características de Las Llanas y al juego tosco de los vascos. Se mantuvo el capitaneo del juego, la batuta del ritmo y el tempo del partido, en un Javi Castellano espléndido ejerciendo de pivote, destruyendo la mayor parte de las jugadas ofensivas (más bien intentos) de los locales y organizando, en otras ocasiones, a una defensa que no dejó resquicio de duda. Más que un encuentro donde ambos equipos destinaran sus energías a combatir en el uno contra uno en busca de romper la igualada inicial, el Sestao-Cultural se tiñó con tintes respetuosos. El que mantenían de forma recíproca ambos equipos, que esperaban los fallos defensivos de su rival, algo que nunca llegó. Porque si hay que valorar algo positivo del encuentro, esto fue el potencial que los zagueros demostraron en todo momento. Serios, firmes y sin errores.