La deuda del Real Madrid en la «era Calderón» supera los 500 millones

Ramón Calderón (c) vota durante la anterior asamblea general ordinaria
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«El Real Madrid está en descomposición». Esta es la rotunda conclusión a la que ha llegado el presidente del movimiento opositor «Plataforma Blanca», Eugenio Martínez Bravo, a la vista del enorme déficit financiero que soporta el club blanco. Para este socio del Madrid que representa a otros 1.000, la deuda de la entidad es de 511 millones de euros si se suman los acreedores a largo y corto plazo. «Los gastos (9%) crecen más rápido que los ingresos (4%)», afirmó durante la presentación de «las verdaderas cuentas del club» celebrada ayer, sólo dos días antes de la asamblea de compromisarios del Real Madrid.
Las críticas al presidente, Ramón Calderón, fueron constantes durante toda la comparecencia, en la que Martínez Bravo intentó desgranar el «engaño» del actual dirigente con las cuentas del Real Madrid. Martínez Bravo aseguró que el beneficio neto del club es de 35 millones de euros, el mismo que el curso anterior, y por tanto, «el club no crece». Explicó que las cuentas que presentará Calderón a la asamblea están «maquilladas» y son positivas por una «pirueta contable» que consiste en apuntar 82 millones de ingresos extraordinarios en concepto de reversión de amortización, algo que no es ilegal y que supone amortizar el pago de un fichaje en función de la duración del contrato del jugador.
Sin esta «chapuza financiera» las pérdidas serían de 50 millones de euros. Estos datos contrastan con el superávit de 51 millones antes de impuestos que presentará el actual presidente a la asamblea de socios.
También destacó que la deuda a acreedores a corto plazo (menos de un año) es de 331 millones y el activo circulante (lo que le deben al club) es de 209, por lo que el fondo de maniobra es negativo en 122 millones de euros, es decir, que no puede hacer frente a las deudas a corto plazo. Por todo ello, pidió a los socios compromisarios que rechacen las cuentas y los presupuestos para el próximo año, lo que supondría, en su opinión, una moción de censura implícita.
Además, exigió la dimisión de Calderón a final de temporada «para no perjudicar al equipo». Le responsabiliza de aunar las crisis institucional, social, económica y deportiva: «El Madrid necesita un cambio; regenerarse. Eso empieza con la marcha del presidente». El máximo dirigente de la entidad ya advirtió que no abandonaría el cargo salvo en caso de verse sometido a una moción de censura y perderla.