El Atlético regala el primer puesto en un partido sin incidentes pero con numerosas bengalas en las gradas

Ben Arfa disputa el balón con Ever Banega, del Atlético
marsella
El Atlético no terminó primero de grupo, no por la presión del público del Marsella, sino por la falta de ganas y motivación para afrontar un partido que fue insulso y un bálsamo en lo que al ambiente se refiere. Ríos de tinta se habían escrito sobre la hostilidad que recibiría al Atlético en Marsella.
Los presagios no eran buenos y la espectacularidad de la escolta del conjunto español, tanto a la llegada al país galo como durante su traslado al hotel y posterior trayecto al campo, corroboraba ese ambiente de comitiva gubernamental. Dos helicópteros, diez coches y 20 furgones de la gendarmería custodiaron la expedición colchonera, amén de 1.000 agentes en el Velodrome. Al final, todo quedó en la exhibición de unas camisetas con el lema «Libérez Santos», además de infinidad de bengalas y botes de humo en las gradas donde se ubican los ultras marselleses. Por suerte, una vez que el árbitro señaló el inicio del partido lo que primó en el terreno de juego fue el fútbol, ramplón pero fútbol al fin y al cabo.