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Croacia, punto de partida

Una renovada España comienza un nuevo ciclo de la mano de Valero Rivera, que se toma el Mundial croata como el primer paso del camino hacia los Juegos de Londres 2012

Publicado por
Antonio Tomás
León

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madrid

Renovarse,

morir o hacerse un

, esta es la cuestión capital que se reflejará en el inminente Mundial de balonmano en Croacia que empieza el viernes: las grandes potencias prueban piezas con el nuevo ciclo olímpico y España no se quedará al margen de la tendencia. Zagreb sólo repartirá medallas el 1 de febrero. El Mundial 2009 no clasifica para competición alguna y, con el ciclo cuatrienal aún muy verde, España y la mayoría de las selecciones pujantes han pasado por el quirófano para hacerse un lifting.

Sólo Croacia cierra filas en torno a sus viejos guerreros. No desea repetir el fracaso que como anfitriona tuvo en el Europeo de 2000. En el resto de selecciones favoritas, todas europeas (Francia, Alemania, Rusia, España, Dinamarca y Suecia), algunas de sus arrugas han pasado a la historia.

El caso de España es singular: Valero Rivera, seleccionador por segunda vez y en su segundo mundial (debutó en Suecia-™93), no ha tocado la columna vertebral de veteranos -incluso pidió personalmente la vuelta de Barrufet- pero desplaza a la primera sede de Split a ocho jugadores -”la mitad del equipo- que debutan en un Mundial. Cañellas, Sierra, Perales, Ruesga, Viran Morros, Víctor Hugo, Andreu y Cristian Ugalde vivirán la experiencia por primera vez. Los ocho vieron por la televisión el oro mundialista de España en 2005 (Túnez). Ninguno, salvo el portero Sierra, supera los 26 años.

Pero el proyecto a cuatro años de Rivera, el técnico de los 70 títulos y generador del

barcelonista, incluye como eje a los curtidos Alberto Entrerríos, Garabaya, Hombrados, Juanín García, Romero y Víctor Tomás, todos con la medalla de oro histórica en sus vitrinas, junto a Rocas y Barrufet. Este último salió de suretiro de la selección a petición de Valero.

El

español, que es profundo, no será el único destacado en este Mundial estresante (diez partidos en quince días). Suecia, que pagó en el ostracismo no renovar gradualmente a sus mitos de la década de los 90, dará una nueva vuelta de tuerca a su proyecto que ahora dirige el ex jugador Staffan Olsson y que pilota Ola Lindgren desde las oficinas.

En cuanto a la campeona olímpica, Francia, su preparador Claude Onesta ha abierto la puerta a los jóvenes ante las bajas (Bertrand Gille) y las ausencias (Abati, Bourdet y Girault).

Alemania, vigente campeona, vio cómo sus jóvenes valores fueron vapuleados por España en la final del Torneo Internacional disputado en Algeciras, mientras que en Rusia el eterno Maximov, el seleccionador más laureado de la historia, cede los trastos a Nicolai Chigariev, quien moldea al nuevo grupo de jugadores jóvenes para recuperar el prestigio

del balonmano ruso.

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