Las frezas podrían peligrar si se originan fuertes deshielos1397124194
El riesgo es menor en los ríos regulados pues los embalses presentan aún un nivel bajo
león
La cantidad de nieve acumulada en las montañas pondría en grave riesg o las frezas que todavía no han finalizado en el caso de producirse fuertes crecidas a causa de un rápido deshielo. El riesgo es bastante menor en los ríos regulados, ya que los embalses presentan un bajo nivel y retendrían un alto por centaje de la crecida.
En concreto el 20 de enero Barrios de Luna tan solo alcanzaba el 25 % de su capacidad total. Vegamián en el Porma se situaba en el 40%, Riaño en el 44 % y Bárcena, el que presenta mejor situación, alcanzaba el 46 %. Otro embalse de menor capacidad, como Villameca, se situaba en el 10 % al retener tan solo 2 Hm3 de los 20 de capacidad máxima. Los problemas del pasado año aconsejan a las Confederaciones ser previsoras de cara a la campaña de riegos, pese a que ésta se presenta bastante mejor que el pasado año.
La trucha entierra sus huevos en los fondos de grava en zonas de poca profundidad y ligera corriente. Una crecida inesperada produciría arrastres que darían al traste total o parcialmente con las frezas. Cuando los alevines ya han eclosionado buscan refugio en las zonas remansadas de las orillas y, aunque pueden ser arrastrados, corren menor peligro.
El tiempo transcurrido entre la puesta y la eclosión de las huevas depende de la temperatura del agua de forma inversa, es decir a mayor temperatura menor tiempo. Se calcula que la incubación dura aproximadamente 400º día.
El grado día es el producto entre la temperatura media del agua y los días de incubación, así por ejemplo con una temperatura de 10º centígrados la incubación tardaría 40 días. El problema de los deshielos es que, además de producir fuertes crecidas, hacen bajar considerablemente la temperatura y el oxigeno disuelto en el agua.
Según este cálculo las frezas de finales de diciembre no eclosionarían hasta mediados de febrero, y las que se están realizando ahora hasta marzo. Este es el motivo por el que la Administración decide retrasar la apertura hasta abril, evitando así que los pescadores puedan pisar los frezaderos.
Poco prolíficas
La trucha es uno de los peces de río menos prolíficos, debido en parte al tamaño de sus huevas, mucho mayor que las de los ciprínidos. La cantidad de huevas va en relación directa con el peso del pez, entre 1000 y 2000 huevas por kilo. Alcanza la madurez sexual entre dos y tres años, pero curiosamente lo hace antes en los ríos y regatos de montaña donde también alcanza menor tamaño. Esto se debe a que sacrifica las proteínas de crecimiento a favor de las huevas, muy ricas desde el punto de vista proteico. Así se da la circunstancia de que una hembra de 24 cms en el río Esla carezca de huevas mientras que ya las tenga una de 18 cms en el río Eria. Tampoco son muy longevas con relación a las carpas o las tencas, que pueden vivir hasta 40 años. Una trucha vive de media entre 5 y 6 años, si bien de forma excepcional puede superar los 10 en el caso de grandes ejemplares.
Pero no son las crecidas el único problema para las frezas. El hongo de la saprolegnia puede contagiar y de hecho contagia muchos huevos que no llegan a eclosionar, otra parte de la puesta puede sucumbir a causa de los depredadores al igual que los alevines. También éstos pueden morir al consumir la vesícula vitelina y ser incapaces de alimentarse. Con todos estos problemas se comprende que tan solo un pequeño porcentaje alcance a la madurez. En cautividad o de forma artificial desovando y fecundando en un recipiente la efectividad es mucho mayor, pero la trucha repoblada pierde calidad con respecto a la nacida de forma natural.
Pueden conseguirse magníficos resultados repoblando con huevas embrionadas o alevines desvesiculados, pues apenas diferirán de las totalmente autóctonas, pero la mayor eficacia se consigue con alevín de un año una vez finalizada la temporada de pesca en el otoño.