Fútbol | Primera División
Abel Resino acepta ser el sustituto de Javier Aguirre

Aguirre ayer, en el Calderón
madrid
Abel Resino, nuevo entrenador del Atlético de Madrid en sustitución del mexicano Javier Aguirre, regresa a su casa, el estadio Vicente Calderón, donde como portero logró el récord de imbatibilidad de Primera División y donde ahora asume el cargo de técnico con el desafío de meter al equipo en la Liga de Campeones.
Cinco partidos seguidos sin ganar, más la eliminación de la Copa del Rey, han precipitado el fin del proyecto Aguirre al frente del conjunto madrileño y el regreso de Abel, que llega procedente del Castellón y que ya se sentará en el banquillo el próximo domingo en Huelva, cuatro años después de su última etapa rojiblanca.
Había sido portero, secretario técnico y segundo técnico del Atlético de Madrid. Sólo le faltaba ser entrenador. A sus 49 años, lo será al menos por lo que resta de temporada con la exigencia de entrar en puestos de Liga de Campeones, el objetivo mínimo para un club que necesita sentirse de nuevo un habitual en Europa.
Quizá siguiendo el efecto Pep Guardiola en el Barcelona, el Atlético apuesta ahora por un hombre de la casa, que había estado cuatro temporadas alejado del Vicente Calderón. Ahí, Abel decidió iniciar una nueva aventura, ya como primer técnico, no a la sombra de otro entrenador, en el Ciudad de Murcia, que estaba en Segunda División.
El portero que pasó a la historia rojiblanca por sus 1.275 minutos imbatido entre 1990 y 1991, lo que le permitió entrar en Guinness de los récords, aceptaría firmar en cuanto se haga público el adiós de Aguirre, con contrato hasta el 30 de junio de este año y la renovación automática si el equipo accede a Champions. Abel conduce a los de Castalia en sexta posición, a dos puntos del ascenso, pero podría rescindir su contrato por unos 300.000 euros.
Se trata de un emblema colchonero. Recorrió el club desde la cantera hasta la secretaría técnica y permaneció nueve temporadas en la primera plantilla. Conquistó dos Copas del Rey pero recibió la baja justo un año antes del doblete firmado con Radomir Antic en 1996. Como técnico, fue segundo de César Ferrando en el Atlético (2004-2005), dejó borde del ascenso al Ciudad de Murcia en 2006, salvó al Levante del descenso al año siguiente, pero fue destituido tras la octava jornada de la última campaña, con sólo un punto de 24 posibles.
Hasta el duelo contra el Valladolid, Miguel Ángel Gil Marín era el gran y casi único valedor del técnico mexicano. Pero tras conocer la penosa imagen ofrecida por los rojiblancos ante los pucelanos y la actitud indolente del equipo, cambió de opinión, informado de la situación a través de Enrique Cerezo, el presidente que el domingo tuvo que soportar los insultos y reproches de la afición. Es una de las normas no escritas pero en el fútbol los dirigentes suelen aguantar a los entrenadores hasta que la grada se les echa encima y pide su cabeza.
Aguirre se ha convertido en un resultadista preso de los malos resultados. Con un fútbol ramplón, condujo en su primer año al Atlético a la Uefa a través de la Intertoto. Fracasó en el torneo europeo, donde cayó en dieciseisavos de final ante el Boltón sin marcar en 180 minutos, pero mejoró en Liga. Tras diez años ausente, el Atlético entró Champions. Esta campaña encadenó hasta 15 partidos oficiales sin perder pero la cuesta de enero... y febrero es desastrosa.