Fútbol | Primera División
Un gol de Higuaín dio otro sobrio triunfo al Madrid

Gonzalo Higuaín celebra el primer y único gol del Real Madrid frente al Racing de Santander
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Siete de siete. El Madrid de Juande Ramos, cada vez más parecido al de Capello, sigue a lo suyo. Es eficaz, gana, apenas encaja goles, pero no enamora al Bernabéu. Parte del buen orden defensivo para crecer luego con alguna individualidad. Con eso le basta para consolidar su segundo puesto en Liga y, probablemente, para pelearle la esperada eliminatoria de Champions a un Liverpool que no es el de diciembre, cuando se celebró el sorteo. Razones para el moderado optimismo. Esta vez fue Higuaín el que marcó la diferencia ante un buen Racing que quizá se mereció el empate y se vio perjudicado por el aragonés Clos Gómez.
De nuevo, el árbitro dejó patente cómo se pita en España a los grandes y a los modestos, lo que representan el Bernabéu o el Camp Nou. Por su dejación de funciones se generó una tángana al término del primer tiempo. Había descontado nada menos que tres minutos, achuchaba el Madrid, pero Pereira enganchó un contragolpe. Fue objeto de falta no señalada, de tres pataditas de Heinze cuando estaba en el suelo y de un pisotón de Cannavaro. Todo quedó impune, igual que un pescozón de Sergio Ramos a Serrano minutos antes y, quizá para compensar, un codo suelto de un jugador cántabro que golpeó a Higuaín en la segunda mitad.
Fue el epílogo de un primer tiempo en el que el Madrid fue fiel a lo que hasta ahora pretende su técnico.
Del Racing apenas hubo noticias ofensivas, apenas un tiro lejano del activo Pereira que desvió Iker.
Quizá por la bronca camino de los vestuarios o por la necesidad, el Madrid salió enrabietado en la reanudación. Presionó más arriba y enseguida encontró premio. Un balón largo peinado por Raúl y una bella acción individual de Higuaín, el mejor fichaje de Mijatovic.
Falló César Navas al comerse el amago e irse al suelo enseguida.
Disfrutaron entonces los blancos de los mejores minutos, pero siempre al salir tras robar el balón, no al elaborar. Juande movió a ficha y permitió el debú de Faubert a costa de dar media hora de descanso a Robben, quien arrojó los guantes al irse.
El francés, aparentemente pasado de peso, apenas entró en juego. Ya sin la gran amenaza rival, el Racing recompuso la figura, dominó y se acercó al empate. Pereira, en un mano a mano con Iker, y Zigic, que pudo cabecear pese al empujoncito de Sergio Ramos -si pita penalti el sevillano no podría quejarse-, pusieron un nudo en la garganta de los locales.