Diario de León

| Perfil | Juan Fernando Arias Pérez |PRESIDENTE DEL CLUB DEPORTIVO ADEMAR LEÓN

El balonmano pierde un gestor y la Facultad de Historia gana un alumno

Los planes de futuro del presidente pasan por completar su formación como licenciado en Derecho con estudios en Historia del Arte y dedicarse a viajar con su famili

Miguel Ángel Zamora
León

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Contra la aviesa costumbre de convertir por sistema los panegíricos en odas a los desaparecidos en combate, bucear un poco en la historia es un buen remedio. Al cabo de tres lustros de aciertos (con algún error disimulado a base de sordina) y después de una etapa histórica (que ganará todavía más valor con el paso de los años) Juan Arias y la no siempre bien avenida trouppe que le ha acompañado en su tarea han decidido hacer cumbre y dejan la escalada.

Se va un buen tipo. Antes que un gran personaje público hay que ser una gran persona y entre aquel pivote del Michelín y el futurible ex presidente de Ademar de hoy, no hay diferencias de corazón. Tiene mérito ser fiel a uno mismo en los tiempos que corren. En su mandato han aterrizado en las vitrinas una Liga, dos Recopas, una Copa del Rey, dos títulos de la Copa Asobal. Y también un descenso, que no llegó a ejecutarse. Sumando y restando, el balance es muy brillante.

No hay nadie imprescindible en Ademar. Lo pregonó en su día y lo repitió ayer. Se fue Juanín y siguió la vida. Marchó Manolo Cadenas y León continuó ganando títulos. Dimite ahora Juan Arias y esta tarde hay partido. Y el domingo. Y la semana que viene. Sucede sin embargo que al escudo de las tres flores de lis cada vez se le caen más mitos y no está la provincia ahora como para desechar talentos. El vértigo de la inmediatez aconseja no dejarse llevar por la tentación de pensar que esta vez es diferente, pero a día de hoy, tampoco hay demasiados argumentos para pensar que el peaje de las consecuencias va a salir gratis. Esa parte de la hemeroteca, aún está por escribir. Juan Arias vivirá tranquilo sin Ademar. No se puede garantizar la misma calma para el club sin este presidente.

Instantes antes de empezar un Montepellier-Ademar en Francia, a finales de noviembre de 1999, un periodista se había dejado abierto su ordenador en la zona de prensa. Arias se sentó ante la pantalla y simulando teclear, empezó a leer en voz alta el supuesto texto que estaba escribiendo en broma: «El presidente de Ademar es el mejor, el presidente de Ademar lo hace muy bien, el presidente de Ademar es muy guapo....». Ni la adulación (que a veces la ha habido) ni la crítica severa (sobrada en algún caso y lo reconoce precisamente el arriba firmante) sentaron las bases de su trabajo.

La eterna tentación de sustentar la financiación del club en las ayudas públicas tenía el mismo riesgo en 1994 que en el 2009. Hubo deudas sangrantes con el PP, el grito llega ahora al cielo con el PSOE. El problema no es político. ¿Barcos sin honra? ¿Honra sin barcos?. Limitarse a subsistir a base de ingresos privados, habría anulado la angustia de esperar siempre por las subvenciones. Y habría dejado desierta la sala de trofeos también, es evidente. La vida está llena de encrucijadas y hay que decidir.

El balonmano pierde a un gestor de prestigio. La Facultad de Historia del Arte gana un buen alumno. León pasa página y la vida sigue. Los manuales de protocolo buscan el epígrafe de los homenajes.

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