Atletismo | Campeonato de Europa en pista cubierta
Sergio Sánchez se queda a las puertas de la gloria en el Europeo
El gordonés acaba cuarto en los 3.000 tras protagonizar una remontada que no obtuvo premio

Sergio Sánchez firmó una carrera de menos a más aunque no fue suficiente.
león
El gordonés Sergio Sánchez no pudo endulzar con una medalla su excelente rendimiento en el Europeo de atletismo en pista cubierta. Dos segundos le separaron de su objetivo en una carrera en la que Sergio partía como uno de los favoritos para subirse al podio tras su rendimiento en la semifinal en la que sólo el francés de origen marroquí Bouabdellah Tahri pudo superarle. Además, el gordonés había marcado el segundo mejor registro de los doce finalistas entre los que también se encontraban otros dos compañeros de selección, los hermanos Jesús y Francisco España.
Con un ritmo de carrera superior al de semis, Sergio Sánchez volvía a pasar en el primer kilómetro los problemas del día anterior quedándose cortado respecto a la cabeza. Al frente, una tripleta de corredores liderada por el británico Mark Draper, seguido de su compatriota Mo Farah que venía de entrenarse en su país de origen, Somalia. Los dos estaban dispuestos a romper la carrera desde el primer kilómetro, que pasaron en 2:33.54. Jesús España resistió la tarascada pero iba sufriendo mucho, a punto de quedarse. El segundo kilómetro lo pasó Farah en 5:06.63 y ahí el madrileño dijo basta. Por delante se fueron el británico y el francés Bouabdellah Tahri. Jesús alcanzó al turco Selim Bayrak y le batió en la lucha por la medalla de bronce.
Por detrás el gordonés Sergio Sánchez que fue poco a poco remontando aunque no lo suficiente para acariciar el bronce. Su marca de 7:45.29 le permitía cruzar la línea de meta en cuarta posición aunque por calidad y estado de forma pudo aspirar a más. Aún así Sergio lograba mejorar el resultado cosechado en el Mundial del 2008 en el que firmaba una octava posición tras acceder a la lucha por las medallas. Ayer en la prueba de los 3.000 metros dejó patente que si la carrera discurre sin un ritmo elevado sus opciones de acariciar los metales son elevadas. Aunque tuvo que conformarse con la medalla de chocolate su resultado en Turín cabe calificarse de notable justo a unos meses vista de otro de sus objetivos, el Mundial.